El crimen de la calle Nataniel: Testimonios, fotografías y documentos del caso que revolucionó la odontología forense en Chile

Comienzo del fin para Beckert Al ser informado por el sub-inspector Froilán Garretón de las averiguaciones practicadas en Victoria, el prefecto de la policía de Chi- llán, don J. Alberto Arce, envió al director de Seguridad, Eugenio Castro, un telegrama despachado desde Chillán el 10 de febrero de 1909 a las 9:30 horas, siendo recibido 20 mi- nutos más tarde en Santiago. Escobar describe lo que pasó hoy entre estos personajes: hoy el Jefe de Sección de Seguridad, Eugenio Castro recibe un telegrama del Prefecto de Chillán pidiendo información para reconocer a Exequiel Tapia, hasta ahora sospechoso del robo y crimen y que estaba siendo perseguido por la policía. Se pregunta en el telegrama por si el sos- pechoso tenía una cicatriz perceptible en el labio inferior redonda como una quemadura, patillas y pide se le confirme si el Subsecretario de Relaciones Exteriores había firmado un pasaporte a nombre de Ciro Lara Mottl con fecha del 26 de enero (de 1909). También pregunta si en entre el dinero ro- bado de la legación alemana había billetes de 100 pesos del tipo fiscal de color rosado, porque eran los que el sospechoso portaba. Pide que se le responda rápido. (Alas, 1909) Este último hecho es importante explicarlo, porque será clave para la Sección de Seguri- dad, para identificar una pista que Beckert fue dejando al usar este tipo de dinero. En 1906 había en el país varios bancos pri- vados que tenían sus propios billetes, como el Banco de Melipilla, Concepción, Edwards, Chile, etc. El uso de un solo tipo de billetes, para todo el país, aparecería como concepto recién 16 años después regulado por el Banco Central de Chile, que será recién inaugurado en 1925. En el libro La Emisión de Dinero en Chile se explica muy claramente esta situación. Para dar contexto es necesario recordar que con la llegada de los españoles a América se conoció por primera vez en nuestro continente el uso de la moneda. En esa época imperaba en Es- paña un absoluto caos monetario, provocado tanto por las falsificaciones que cometían muchos particulares, autorizados para acuñar monedas. (Banco Central de Chile, 2005) La dificultad central que cruzó toda la época colonial fue la escasez de monedas, incluso en los lugares con mayor riqueza metalífera. Este fue precisamente el problema de Chi- le, un territorio con abundancia de metales, pero con permanente escasez de circulan- te legal. Mientras este reino no contó con una Casa de Moneda propia, se utilizaron fundamentalmente las monedas acuñadas en Lima y Potosí. La falta de circulante se de- bía a que Chile, no obstante enviar oro y plata a la Casa de Moneda de Lima, recibía a cam- bio pequeñas cantidades de monedas acu- ñadas. Esta situación se complicaba todavía más, por los negativos resultados que arroja- ba la balanza comercial del país, lo que pro- vocaba que el circulante acuñado retornara a Perú, el gran centro comercial de la región. No había billetes en ese tiempo. (Banco Cen- tral de Chile, 2005) De manera que recién en 1805 y faltando todavía muchas terminaciones, fue posible inaugurar las nuevas dependencias de la Casa deMoneda. En el primer piso se instalaron las oficinas y, en el segundo, las habitaciones de los empleados. En 1846, bajo la presidencia de Manuel Bulnes, el edificio de la Casa de Moneda se transformó en la residencia de los presidentes de Chile. Entre 1820 y 1850, la circulación de monedas fue ocasionalmente acompañada por la de billetes emitidos circunstancialmente por el fisco y también por casas mercantiles. 135 Capítulo 6 . Miércoles 10 de febrero de 1909.

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=