El crimen de la calle Nataniel: Testimonios, fotografías y documentos del caso que revolucionó la odontología forense en Chile
A continuación, redacté mi informe, en el que des- cribía el estado de los dientes de la duquesa; ano- té los puntos principales de diferencia existente entre sus dientes sometido al examen. El barón Tristán-Lambert me pidió entonces que viera los cuerpos, lo que hice, acompañado por el Sr. Co- misionado de la policía, el Sr. Pelardy. Después de examinar treinta o cuarenta bocas, me encontré con una (casi la última) en la que reconocí, inclu- so con una luz muy mala, mi propio trabajo. Este cuerpo estaba carbonizado y cualquier posible re- conocimiento ordinario era imposible, sin embar- go, la cabeza y el cuerpo estaban intactos, aunque las piernas y el brazo derecho desaparecieron. A petición mía, el cuerpo fue llevado a la luz del día y asistido por la presencia del Sr. Dr. Vibert (médi- co legista), pude verificar en todas sus particula- ridades todos los detalles de mi ficha. Mi informe verbal fue otra vez registrado, en el que repetí la primera descripción de los dientes de la duquesa. Señalé la coincidencia exacta de mis registros, con las condiciones encontradas en la boca del último cuerpo examinado. (Tiol-Carrillo, 2023) Esto podría explicar que el Dr. Valenzuela tuviera un conocimiento específico sobre la identificación del cadáver calcinado de la le- gación alemana. Y sumado, como el mismo lo indica, por un sentido patriótico por las críti- cas de los profesionales alemanes al sistema y médicos chilenos, hizo que se presentara, vo- luntariamente a aportar esta experticia que finalmente resolvió el caso. Estaba en París el mismo año de esta tragedia que se considera el origen de la odontología forense francesa. El mismo Dr. Valenzuela relata de primera fuente, en su libro Valor Médico Legal del Examen de los Dientes , presentado en el Congreso de Medicina e Higiene en Buenos Aires en 1910, que había dudas plausibles sobre la identidad de la víctima del incendio de la legación alemana y que ya estaba claro por el informe de la segunda autopsia que se trataba de un crimen. Valenzuela dice: En esta situación, a la una del día 9, cuando Beckert era la víctima y Tapia el asesino, cuando dos de nuestros colegas y compatriotas habían sido pública e im- perialmente fustigados por el látigo de la infali- bilidad del eminente Señor Westenhöffer; cuando el nombre de Chile apareciera desmedrado ante los extraños por la comisión de un crimen salvaje perpetrado en la persona de un funcionario di- plomático extranjero, las dudas que surgieron en el espíritu público, estimularon en mí un impulso de dignidad herida, de patriotismo, de amor a la verdad, que me hizo ofrecer gratuitamente mis servicios profesionales y me acerqué al Juez Su- mariante señor Bianchi Tupper para pedirle que me permitiera hacer un reconocimiento del cráneo y huesos de la cara, pues el examen cuidadoso de los dientes podría dar mucha luz sobre la identi- dad del cadáver quemado en la legación alemana . (Valenzuela, 1910b) La disertación científica del profesor Westenhöffer en la mañana del 9, había sido dirigida principal- mente a demostrar el crimen, que en cuanto a la identidad, ese cadáver (dice el protocolo de autop- sia) fue dado a los obducentes como pertenecien- te al señor Beckert y la verdad es que los médicos alemanes no estudiaron debidamente el problema de la identidad, porque fueron a la autopsia con el prejuicio que estos restos pertenecían a Beckert, y se fijaron más en las ropas y otros antecedentes, que en los signos suministrados por el cadávermis- mo estudiándole en sentido de determinar la iden- tidad. (Lasmensuraciones de los huesos se hicieron a última hora, del día 9, cuando fui a examinar los huesos de la cara). (Valenzuela, 1910b) 104 EL CRIMENDE LA CALLE NATANIEL. Testimonios, fotografías y documentos del caso que revolucionó la odontología forense en Chile (1909).
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=