Palabras para la memoria. Recinto poético para el nunca +

157 Mirlos Antes de salir de casa, buscas en el armario una camisa y un abrigo y echas el día por la borda. Después recorres librerías repletas de originales falsos o te entretienes en un café hojeando libros sobre apicultura. Luego las calles, los parques, la hierba agitada por el viento. Allí los vagabundos establecen su refugio y siguen el vuelo de los mirlos, soñando en que algún día emigrarán con ellos.

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