QUIPOema

q. 187 capacidad es conocida como «performatividad», que es inherente a todo tipo de lenguajes, no solo el lingüístico. Así, las fotografías en el libro cumplen un rol fundamental que tensiona la escritura, subvierte su dominio lógico y abre una situación de comunicación y diálogo entre géneros; diálogo que nos permite ir siguiendo la trama de la historia de las basuritas, cual espectadores de un documental: primero trazos, hojitas y palitos en la arena; después un artefacto elevado sobre un pedazo de palo que arrojó el mar, el cual hace de pedestal, con la arena de podio y el mar de fondo. Más adelante, la fotografía de una niña de unos siete años lista para ir a la escuela. Se trata de un retrato de la autora yendo por primera vez a la escuela en la localidad rural de La Florida, hoy en día una comuna de la Región Metropolitana de Santiago que ha sido absorbida por la megápolis. Allí vivió la autora hasta sus nueve años, en un paisaje idílico y en contacto con la naturaleza, que le nutrió su ser y su capacidad y libertad para percibir, imaginar y jugar. En conversación con la autora, Cecilia Vicuña cuenta que fue arrancada de ahí cuando su familia se mudó a vivir a la calle Francisco Bilbao, al borde del canal San Carlos en la comuna de Las Condes. Todavía hoy su cara se transforma cuando recuerda lo que sintió (Vicuña, 2025). Tal vez, su arte precario nace ahí, cuando la niña Cecilia comienza a jugar con trazos de memoria, fragmentos del idilio del cual fue expulsada. Así van tomando vida las «basuritas» que, como partículas de polvo suspendidas en el rayo de luz que se cuela por una rendija a la hora de la siesta de la infancia, iluminan el enredo cósmico y la impermanencia de la existencia, el vacío colmado de fecundidad. Las «basuritas»de CeciliaVicuña nos llevan al concepto de «precario» en arte. Lucy Lippard escribe en el capítulo «Hilando el hilo común», con el que abre The Precarious , que las basuritas «nacen» alrededor del año 1966, cuando la poeta-artista pasa tiempo en las dunas junto al mar. Cita a Vicuña explicando: «La poesía habita ciertos lugares donde los acantilados solo necesitan una señal que los ilumine. Dos o tres versos, una marca, y el silencio empieza a hablar» (8). La palabra «precariedad» apunta a una condición de existencia en la que los cuerpos quedanmás omenos expuestos a la destrucción de sus condiciones de vida. En este caso, Cecilia Vicuña escoge como punto de partida un lugar de exposición y fragilidad. Es a ese nacimiento al que estamos invitades a participar al leer y jugar junto a la

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