QUIPOema

q. 177 pueblos originarios de América Latina que valoran los saberes de las mujeres, sus cuerpos expresados en la oralidad colectiva. En efecto, en QUIPOema Vicuña moviliza la precariedad y la impermanencia para volver a darle vida. A esto se suma una dimensión autorref lexiva donde la autora sostiene una conversación consigo misma: «El oído es la espiral / para oír / un sonido interior» canta al comienzo del libro, entregándonos otra valiosa clave de lectura: el de la oralidad (comunicación boca-oreja anterior a la escritura occidental), no solo con una persona o ser exterior, sino también ese diálogo interior que ocurre con una misma. En QUIPOema nos encontramos en un mundo que se sostiene en base a un tejido oral y sonoro. Cecilia Vicuña se considera una «poeta primordialmente oral» y hace décadas viene realizando un importante trabajo de colaboración con poetas de pueblos originarios y la tradición oral en Chile y América Latina (2025). Este trabajo es parte integral de la forma entrelazada de crear abierta con el mundo, reivindicando a la vez estética y políticamente la tradición oral en la escena cultural contemporánea occidentalizada, con aportes fundamentales como la visibilización y valoración de los bailes chinos del Norte de Chile, de la poesía mapuche a través del libro Ül, four mapuche poets: an anthology (1998), y de la poesía latinoamericana a través del Oxford Book of Latin American Poetry (2009). En el pensamiento crítico latinoamericano, la oralidad y la escritura históricamente han solido contraponerse como un antes y un después, separados por el choque y trauma de la invasión del Imperio español. El crítico peruano Antonio Cornejo Polar localiza el comienzo del choque entre América Latina y «la modernidad» de Occidente en la pugna entre la oralidad de las comunidades locales y la escritura (ley/biblia) del aparato de dominación. La escena símbolo sería para Cornejo Polar el «encuentro» de Cajamarca, el 16 de noviembre de 1532, donde se produce el «diálogo imposible» entre el Inka Atahualpa y los invasores europeos: la biblia que es portadora de la «palabra de Dios» no emite sonido alguno (26). El Inka lanza el libro a lo lejos, ante lo cual las tropas invasoras comienzan la matanza y conquista que sigue. En esta escena no hay diálogo posible, solo choque.

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