QUIPOema

q. 171 voca fines anteriores para ocupar el rol de medios). Así, Vicuña reconsidera los cambios de lo significado en lo significante y viceversa. Vicuña se ocupa de la im/posibilidad (como antes hicieron Violeta Parra y Xul Solar). Exige una apertura de los mecanismos que producen significado: particularmen- te, la formación de un lenguaje. Su ideal es un discurso caracterizado por la pluralidad, la interacción de elementos y la posibilidad de la recombinación infinita. Sin embargo, Vicuña concluye que «el lenguaje (visual) habla de su propio proceso: nombrar algo que no puede ser nombrado». Trabajar y escribir sobre Cecilia Vicuña es un placer y un privilegio y, por lo tanto, le agradezco. Por el continuo apoyo y su lectura crítica de este ensayo extiendo mi caluroso agradecimiento a Benjamin Buchloh, y tam- bién a Jean Fisher y Sally Stein. Y por último, pero no menos importante, estoy muy agradecida de mi familia por permitirme desaparecer (por fortu- na no siempre) detrás de mi escritorio.

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