QUIPOema
q. 159 do de fibras obtenidas mediante llenado, constituye un espacio liso. Como el papel, el fieltro usa una matriz sin ingresar en ella. Pero, según Gilles Deleuze y Félix Guattari, el espacio estriado no es simplemente opuesto o distinto del espacio liso. Aunque hay una distinción entre ambos, en reali- dad solo existen en la mezcla y en el paso de uno a otro. En este sentido y por el contrario a nuestra expectativa de la naturaleza estriada del tejido, la mayor parte de los tejidos de Vicuña parecen pertenecer al espacio liso, donde la variación y el desarrollo de la forma son continuos e ilimitados, donde las líneas se mueven en todas direcciones, donde «la detención si- gue desde la trayectoria». Para citar a Deleuze y Guattari: «El espacio liso es direccional, no dimensional o métrico. El espacio liso está ocupado por acontecimientos o haecceidades, más que por cosas formadas o percibidas. Es un espacio de afectos más que de propiedades. Es una percepción háp- tica más bien que óptica. Mientras que en el estriado las formas organizan una materia, en el liso los materiales señalan fuerzas y sirven de síntomas de estas. Es un espacio intensivo más bien que extensivo, de distancias y no de medidas». Los sitios de Vicuña (las playas, el mar, el río, las calles, etc.) y sus trabajos (sean estos en Chile, Bogotá, o Nueva York) son «espa- cios locales de conexión pura». Sus vinculaciones, señales y orientaciones cambian según la vegetación temporal, las ocupaciones y la precipitación. La línea abstracta que ella dibuja es «una línea de vuelo sin principio ni fin, una línea de dirección variable que no describe un contorno ni delimi- ta una forma». Sin embargo, dos recientes tejidos al aire libre de Vicuña, Hilo en el Cerro y 12 Hilos en un corral , parecen representar, respectivamente, el espacio liso y el espacio estriado, y, casi literalmente, los cruces y pasos entre ambos espacios, como si uno emanara del otro, «pero no sin una correlación entre los dos, una recapitulación de uno en el otro, una promo- ción del uno a través del otro». Su inesperado uso de la cuadrícula tejida en la obra del corral visualiza la estriación del espacio como una manera de subordinarlo y medirlo dentro de la ansiedad ante todo lo que sucede, fluye o varía. Tal como la cuadrícula ha sido aplicada desde el Renacimiento a un plano vertical para dominar el espacio tridimensional en la pintura, así también la cuadrícula aplicada a un plano horizontal en el tejido abierto de Vicuña recuerda un método arqueológico para mapear sitios antiguos de
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