QUIPOema
q. 157 expresar un cuerpo de significados referencial y en varios niveles, y desple- garlo en varias esferas de acción. Durante los sesenta, cuando tomaba todos los días un bus que la llevaba a Santiago, decidió usar guantes distintos todos los días, invenciones multicolores que tejió durante semanas, a veces con resultados divertidos, en todos los colores y formas. Como operadora de signos, quería que esos puñados de hilos funcionasen como sorpresas, que fueran nuevos «como el arte» cada vez que tomase el bus y elevase su mano enguantada para alcanzar el pasamanos. Su uso del cuerpo como material para el arte de performance se inscribió en la ciudad y sus movi- mientos humanos. Tanto para la artista como para la «persona en la socie- dad» había una fuerza liberadora implicada en el despertar de cada uno de los gestos propios. Al convertir un material familiar (un guante) y un gesto cotidiano (sostenerse del pasamanos) en un signo de interrogación, expuso los hábitos quiescentes de los pasajeros e intentó intensificar el deseo y la capacidad de reformular modelos de significación. La performance de Vicuña en un bus, El guante , fue provocada por la necesidad de reestructurar el lenguaje de la creatividad para que el tra- bajo artístico pueda seguir siendo una forma de oponerse a la autoridad (militar o multinacional) y sus conceptos de significado. El arte aquí fue una herramienta para conservar la independencia y nutrir la resistencia. Por un lado, su acción parece relacionarse con la vieja insatisfacción de jóvenes rebeldes latinoamericanos, poetas, escritores y pintores (como Violeta Parra, Jorge Luis Borges, Xul Solar, y los vanguardistas autores de manifiestos) con la norma dominante del lenguaje literario español como sistema de restricciones represivas y sofocantes. Para ellos, «un modelo de lenguaje perpetuamente reinventado, constantemente modificado para recibir nuevos conceptos e información estaba al alcance de la mano. Algo notorio en las calles de Buenos Aires, donde los argentinos a diario en- riquecen el habla conservadora de Castilla con italianismos, fragmentos de alemán e inglés, y sus propias invenciones singulares». Por otro lado, la performance del guante de Vicuña parece revivir una antigua práctica mapuche. Me refiero a un viejo mito según el cual las mujeres mapuche aprendieron a tejer observando el trabajo de las arañas y contemplando sus redes, tanto sus nidos como sus trampas. Entonces, cuando una niña nace, las madres capturan una araña y la dejan caminar sobre la mano
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