Juventudes. Miradas sobre adultocentrismo, género y masculinidades [volumen 3]
104 · Capítulodos: Tránsitos en tornoal género lidaddeobtener un títulouniversitarioy, por consiguiente, disfrutar desusbeneficios. En otras palabras, senos hace sentir queel logrodeestas recompensas dependeexclusi- vamente de nuestra voluntad y esfuerzo, y aquellos que no lo logramos se nos atribuye no haber aprovechado las oportunidades o no habernos esforzado lo suficiente. Esta concepciónsehaconvertidoenunapesadacargaquenoshaobligadoaajustar nues- tras metas y aspiraciones para cumplir con estemandato socialmente aceptado. Todo con la esperanza de obtener las recompensas prometidas: una vidamejor y el recono- cimientopersonal y social denuestros proyectos de vida. Sin embargo, la percepción que tenemos como jóvenes difiere considerablemente de estacreenciageneralizada. Experimentamosun temor genuinoal fracaso, yaque, ape- sar de lo que se nos ha dicho, la realidad a la que nos enfrentamos es que no todos quienes obtenemosun títuloprofesional logramosmaterializar las recompensasque la educación superior ofrece, comoobtenermayores ingresos, unestatus social y ocupa- cional más elevado, y una movilidad social significativa en comparación con nuestros padres (Torche, 2005; Torche&Wormald, 2004). Consideroqueeste temor noes infun- dado, ya que se basa endos obstáculos principales que hemos observado y aprendido a partir de las experiencias y relatos de otros jóvenes que han enfrentado dificultades tras graduarsede laeducación superior. Aunque pueda parecer contradictorio, la masificación de la educación superior se ha convertido en uno de los principales desafíos que debemos enfrentar. A pesar de los beneficiosdeampliar el accesoy democratizar el sistemaeducativo , tambiénha tenido un efecto no esperado. En primer lugar, el aumento en la oferta de instituciones ha ge- nerado un exceso de profesionales, lo que ha devaluado el valor de nuestros títulos en el mercado laboral (Urzúa, 2012; Vásquez, 2017). La competencia por empleos acordes a nuestra formación se ha vuelto cada vez más intensa y desafiante. Por otro lado, la entrada desregulada de instituciones de dudosa calidad y prestigio ha generado una profundasegregación, conello, lasoportunidadeseducativasyel reconocimientode las instituciones se distribuyen de manera desigual según nuestro nivel socioeconómico (Mendeset al., 2005; Villaloboset al., 2020). Estocreaobstáculosadicionalesparaaque- llos de nosotros que provenimos de familias con recursos económicos más limitados, yaquenos resultamásdifícil acceder a institucionesprestigiosasconmayores recursos disponibles. Por otro lado, el segundo obstáculo, que nos afecta de manera especialmente perju- dicial a las mujeres, se relaciona con las notables diferencias en los retornos econó- micos según la elección de la carrera universitaria (Urzúa, 2012). Este fenómeno tiene un impacto significativo en las jóvenes que optan por carreras predominantemen- te feminizadas, las cuales suelen recibir una menor valoración económica y social en comparacióncon lascarreras tradicionalmenteconsideradasmasculinas (Ministeriode Educación, 2022). Esta disparidad de género en la valoración de las profesiones junto
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