Cuadernillo para cuidadores de personas con demencia

Unidad De Memoria Servicio De Neurología Hospital Del Salvador 29 Los SPCD pueden ser gatillados por la in- teracción entre la persona con demencia y su entorno físico y social. Distinguimos tres tipos de factores que contribuyen a gatillar los SPCD: 1. Factores propios de la persona con demencia: Por ejemplo, dificultad en la comunicación debido a la enfermedad de base: puede haber necesidades básicas que no pueda satisfacer por sí mismo y que no logre expresar verbalmente, tales como hambre, frío, aburrimiento o dolor. 2. Factores asociados con el cuidador: El trato hacia la persona con demencia, la claridad en las instrucciones o la forma de comunicación pueden no ser adecuadas. Esto puede deberse al desconocimiento del cuadro demencial y/o a la sobrecarga que experimenta el cuidado. 3. Factores ambientales: Ruido, proximi- dad a la puerta de salida, un ambiente poco estimulante (con poca iluminación o falta de actividades) o, por el contrario, excesivamente estimulante (desordenado, desorganizado o con mucho movimiento de personas). ¿QUÉ SE DEBE HACER EN CASO DE QUE UNA PERSONA PRESENTE UN SPCD? Cada persona es única: las estrategias que dan buenos resultados con una per- sona pueden no ser aplicables a otra. En algunos casos, cuando un SPCD gene- ra riesgo de daños para la persona con demencia o para terceros, puede ser nece- sario aplicar una terapia farmacológica (uso de medicamentos) para manejarlo. En este capítulo nos enfocaremos en las estrategias no farmacológicas de manejo de los SPCD. Lo primero es la prevención. Los siguien- tes son algunos ejemplos de las estrate- gias que se recomiendan para prevenir estos síntomas. • Procure que la persona con demencia tenga sus necesidades básicas cubiertas, como la alimentación (que no tenga hambre), la hidratación (que no tenga sed), la higiene, y que no experimente dolor, entre otros. En muchos casos, los cambios de conducta reflejan una necesidad biológica insatisfecha. • Que la persona con demencia tenga una rutina estructurada, es decir, que la persona realice sus actividades diarias en horarios definidos: la hora de levantarse y acostarse, la hora de la higiene personal, la hora de actividades de interés para la persona, etc. Esto disminuye el estrés y favorece el uso de las capacidades cognitivas, físicas y sociales de la persona, entre otros beneficios. • Que realice actividad física regular, como caminatas diarias o una rutina de ejercicios en casa, ya que ayudan a reducir la ansiedad y mantienen o mejoran las capacidades físicas, previniendo caídas y reduciendo el riesgo de lesiones.

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=