Malestar y destinos del malestar. Artes del descontento [volumen II]
182 – malestar y destinos del malestar Artes del descontento ruso, célebres abogados anti- apartheid 50 . Además, por largo tiempo, Kentridge se encontró dividido entre dedicarse a la polque se descompone y se recompone dife- rentemente como en ucho ordenlas del Mundo de un m culpable la cual consagrítica o al arte, el cual había continuamente practicado en su taller de Johannesburgo. En todo caso, el absurdo ferozmente infantil de Ubú le pareció propicio para, en estas obras, representar el estilo de racionalidad presente en el apartheid . El mencionado film se compone de un patchwork de escenas en papel recortado, dibujos, fotos, rus- hes de su pieza de teatro y archivos horrorosos del apartheid (la masacre de Sharpe- ville en 1960 o los disparos de la policía sobre la masa en ocasión de los motines en Soweto). Una escena muestra un trípode con cabeza de Ubú que, junto a su gemelo (con cabeza de chacal), complota para fabricar una bomba y lanzársela a un bebé ne- gro y su madre. Los trípodes son de papel recortado, el cual se descompone y recom- pone en diferentes formas, así como en I’m not me… 51 . Al respecto, Kentridge dice haber sólo con posterioridad reparado en la filiación entre ambos trabajos 52 , donde el medio utilizado resulta a todas luces el mismo. De igual modo, reencontramos a Ubú encadenado en la instalación de 2008, las Shadow Processions comenzadas en 1999, donde el personaje se encuentra encabezando un cortejo de negros esclavos con yugos, una masa improbable de mendigos portando diversos objetos – incluso su casa – sobre la espalda, una horca con un colgado, unos prisioneros, unas frágiles sombras titubeantes avanzando hacia ninguna parte. En resumen, una inmensa y trágica diáspora. La violencia de estos dos films está muy lejos de la tonalidad, a primera vista melancólica y elegiaca, de los más ficcionales Drawings for Projection 53 que, sin embargo, datan de la misma época y que, a su vez, también dan testimonio del apartheid , pero que contrastan con el humor negro introducido por Ubú en la obra de Kentridge, la cual adopta un color mordaz, demasiado próximo a lo real, para sumergirnos en una suerte de pesadilla siniestra. El absurdo, lógica cómica del inconsciente Si, 20 años después del apartheid , I’m not me, the horse is not mine constituye la pro- longación formal y temática de Ubú tells the Truth , ello no ocurre sin comportar un salto considerable entre uno y otro momento: aquel del humor al absurdo. Conteniendo no sólo “algo de liberador, como el chiste y lo cómico, sino tam- bién algo de grandioso y patético”, el humor representa, de acuerdo a Freud, una posición de triunfo del yo: 50 Así Soho/Félix, Ubú/él mismo, Él mismo/él mismo. 51 Cf. Kate McCrickard, WK. William Kentridge (London: Tate, 2012), 44-47. 52 William Kentridge, I am not me, The Horse is not mine , 41. 53 Aunque, a primera vista y sobre todo formalmente, la posición de Soho Eckstein es, en efecto, todo salvo arrepentida. Cf. Morel, Aime ton travail .
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