La ciudad como campo de estudio morfológico: Escenarios latinoamericanos en tiempos de crisis

69 Para El Salvador esta última idea es adaptada por Carrillo (2007), quien, adherido a la idea de (Ortiz & Zárate, 2002), plantea que la producción so- cial del hábitat se debe a «Todos aquellos procesos generadores de espacios habitables, componentes urbanos y viviendas que se realizan bajo el control de autoproductores y otros agentes sociales que operan sin fines lucrativos». Ambos hablan de “procesos”, aunque no explícitamente; los términos “ope- raciones necesarias” en Carrillo y “autoproducción y agentes sociales” de Ortiz perfilan el importante aporte del componente social a la definición de los espacios habitables, que Lefebvre (2013, p. 14) había anticipado consi- derando que “El espacio es el resultado de la acción social, de las prácticas, las relaciones, las experiencias sociales, pero a su vez es parte de ellas”.Es esta relación de causalidad multidimensional del espacio con la acción so- cial, práctica, relaciones y experiencias que permite definir la idea de una ca- tegoría de análisis que en esta investigación se denomina “procesos sociales”. 2.2. Los estratos del hábitat Los procesos sociales y las determinantes físico-espaciales que configuran el hábitat discurren en tres grandes dimensiones (espacio concebido, percibido y vivido) que dan forma a «una teoría unitaria del espacio, dada esa diversi- dad y fragmentación y, en concreto, tras la constatación de una contradicción diabólica entre la percepción, concepción y vivencia” (Lefebvre, 2013, p. 47). Lo relevante de esa teoría es la asociación que hace de cada dimen- sión del espacio con “el espacio” como unidad de análisis (véase fig2) lo cual dota a la propuesta teórica de unas “características del espacio muy concretas” que, aunque nunca se experimentan de manera indivi- dual o separadas en la realidad, permite construir una estructura de re- laciones del fenómeno lo suficientemente clara para concretizar un análisis estratificado de la realidad espacial (Danermark et al., 2016). 2.3. Aportes teóricos para el hábitat en El Salvador Para El Salvador la corriente del hábitat denomina “El derecho a habi- tar” ha sido estudiada, estructurada y adaptada por Carrillo (2007), y tiene implícitos procesos de autogestión y por lo tanto apuesta por un hábitat impulsado por acciones concretas desde la sociedad. Carrillo no hace re- ferencia explícita a la teoría unitaria del espacio, sin embargo, se considera que las tres dimensiones o momentos del espacio propuestas por Lefebvre tienen muchas coincidencias, mutatis mutandi, con respecto a la propuesta de ámbitos del hábitat que realiza Carrillo para El Salvador. Esto es re- levante por cuatro aspectos: primero, aporta nuevos procesos sociales que intervienen en la construcción del hábitat; segundo, facilita la operativi- zación de las variables de estudio (véase tab2) ya que cada área de acción posee diversas propuestas metodológicas para ser evaluadas y por lo tanto analizadas; tercero, integra a la valoración del hábitat aspectos cualitativa-

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