La ciudad como campo de estudio morfológico: Escenarios latinoamericanos en tiempos de crisis

430 05 Teoría e historia de la ciudad ricana en sus escritos, lo cual validaría por completo la relación entre ambos modelos. A partir del análisis de dos de sus obras escritas es posible, no solo constatarlo, sino también apreciar de qué manera se establece esta relación. En la “Teoría General de la Urbanización”, publicada en 1867, Cer- dà hace una revisión histórica de diferentes modelos de ciudad, en el cual compara el modelo de ciudad medieval europeo (irregular) pre- sente en España con el hispanoamericano, diciendo lo siguiente. “Tanto es así, como que nuestra misma raza que por las razones dichas toleraba en la Península semejante monstruosidad, al encontrarse en situación holgada para poder obrar libremente á impulsos de las inspiraciones de su génio y de sus generosos instintos, fundaba en América ciudades vastísimas bajo un sistema tan acertado, que ha podido servir durante siglos enteros de tipo y modelo á muchos pueblos, aun á aquellos que de mas ilustres y cultos se precian.” (Cerdà, 1867-1968: 187)." De esta manera Cerdà alaba al sistema de ciudades hispanoamericanas y también señala su influencia en asentamientos urbanos posteriores en otras regiones.Sobre la forma y estructura de estas ciudades menciona lo siguiente: “Las calles fueron anchas y espaciosas para que pudiera servir holgadamente al movimiento urbano, no al que entonces, en la época de la fundación, pudiese existir, sino al que habria de desenvolverse con el aumento de población muy atinadamente previsto. La isla que la red de vías urbanas dejaba á la edificación fueron ortogonales y asaz espaciosas para no imponer, ó mejor, para en lo posible prevenir las cons- trucciones condensadas en demasia. Este hábil sistema el único verdaderamente adecuado á una buena urbanización, permitia fácilmente convertir una isla en plaza en el sitio en que la concurrencia natural lo aconsejase, sin necesidad de producir transtorno ni modificación en el resto del plan.” (Cerdà, 1867-1968: 188). Se entiende así que, además de valorar el ancho de las calles, el tama- ño de las manzanas, el orden de la red viaria y la ortogonalidad, Cerdà cataloga el modelo como “el único verdaderamente adecuado a una bue- na urbanización” (1867-1968: 188). Por tanto, al referirse su propio au- tor de este manera no resulta aventurado pensar que éste modelo fue- ra una de las influencias para el proyecto de Ensanche de Barcelona. Pero si aún queda alguna duda, su otra obra, la “Teoría de la construcción de ciudades aplicada al proyecto de reforma y ensanche de Barcelona”, la despeja. Esta obra, aunque escrita en 1859 –antes que la “Teoría General de la Urba- nización”– no se conocía hasta 1987 cuando fueron encontrados los docu- mentos que la componen, los cuales fueron publicados en 1991. Estos escri-

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