Acompañar en la vida y en la muerte: recomendaciones para los equipos de APS sobre la preparación para la muerte de personas mayores en fin de vida
7 En relación con la salud mental de otros integrantes de la familia, existen pocos estudios que dimensionen esta problemática en particular, a pesar de conocerse que el funcionamiento familiar y sus dinámicas se ven alteradas, lo que a su vez afectaría el proceso de duelo de cada uno de sus miembros (Delalibera et al., 2015). No obstante, es posible referir una investigación australiana que mostró que frente a la muerte por cáncer o por otra enfermedad que requirió de cuidados en el hogar, en familias disfuncionales sus miembros tienen más probabilidades de tener síntomas depresivos, ansiosos y obsesivos (Kissane et al., 2003). Para los equipos de salud también hay desgaste y problemas de salud física y mental, especialmente de aquellos que trabajan con el trauma, dolor, muerte y abuso (Hartwig y Nichols, 2001). Los y las profesionales y técnicos que asisten a personas en proceso de muerte presentan problemas de salud mental asociados a los fenómenos del burnout, fatiga de compasión y traumatización vicaria, los que cada día son más frecuentes, por lo que el cuidado propio y del equipo han llegado a considerarse como un imperativo ético para la adecuada acción profesional (Gracia, 2004; Oltra, 2013; Hernández, 2017). Se ha establecido que el cuidado propio no es una actitud azarosa ni improvisada, sino que una función reguladora que las personas desarrollan y ejecutan deliberadamente con el objeto de mantener su salud y bienestar (Hernández et al., 2003), para lo cual es necesario promover iniciativas a nivel personal, de equipo e institucional (Arenas-Monreal et. al, 2004). Las instituciones de salud aún no reconocen seriamente esta situación ni tampoco ofrecen el debido apoyo a sus trabajadores/as y, además, muchas veces los/as mismos profesionales desconocen sus riesgos y descuidan su propia salud (Valdez et al., 2004). A pesar de que los estudios muestran que la salud de los familiares, cuidadoras/ es y equipos de salud se ve afectada, así como el aporte que sería para ellos/as el poder discutir abiertamente sobre la muerte y algunas enfermedades de fin de vida, los esfuerzos han estado dirigidos en desarrollar avances biomédicos y tecnológicos que repercuten en una progresiva medicalización del morir, con el consecuente silencio en torno al proceso de fin de vida (Manjón, 2018). La preparación para la muerte se ha indicado como un tema necesario de abordar con las/os cuidadoras y familias, pero aún no es suficientemente visibilizado ni conocido por quienes acompañan y realizan cuidados de fin de vida. Este documento busca aportar en la familiarización de este concepto y mostrar su aplicabilidad para el trabajo en el proceso de fin de vida y muerte de las personas mayores, donde los equipos de salud tienen un papel trascendental, identificando y acompañando las necesidades de todos/as los involucrados (Briceño, 2017). En el contexto actual donde recientemente se promulgó la Ley 21.375 que “Consagra los cuidados paliativos y los derechos de las personas que padecen enfermedades terminales o graves” (21 de octubre, 2021) —cuya implementación por parte de los equipos de salud conlleva desafíos y expectativas—, esperamos que la guía “Acompañar en la vida y en la muerte” dirigido a los equipos de APS y
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