Acompañar en la vida y en la muerte: recomendaciones para los equipos de APS sobre la preparación para la muerte de personas mayores en fin de vida
10 Recomendaciones • Los equipos de salud requieren estrategias de colaboración mutua para promover la reflexión y el diálogo, con el objetivo de compartir sus propias creencias y experiencias sobre la muerte de los/as usuarios y cómo abordarlas. • Ante la alta demanda y necesidades de las familias, es necesario identificar las redes y recursos disponibles tanto familiares como del intersector, para ajustar las soluciones a los contextos locales. Actualmente, a partir de la Ley 21.375 que “Consagra los cuidados paliativos y los derechos de las personas que padecen enfermedades terminales o graves”, existen lineamientos y orientaciones para su implementación tendientes a fortalecer el trabajo de los equipos de APS que acompañan a personas mayores en fin de vida. Los equipos de salud hacen énfasis en que las familias viven el proceso de muerte y duelo de diferentes modos, por tanto, es necesario prestar atención a los momentos por los cuales cursa una familia y reconocer la oportunidad de apertura para abordar el tema de la muerte. Aunque algunas familias han sobrellevado el proceso sin apoyos y de manera satisfactoria, es importante que el equipo de salud pueda tomar la iniciativa de instalar la conversación sobre la muerte. En los próximos apartados se describen prácticas que identificamos pueden ayudar a conversar sobre la muerte, asistir a la persona mayor en fin de vida y acompañar a sus familiares y en particular al cuidador o cuidadora principal. 2.2. Hablar sobre la muerte, primer paso para prepararse La muerte es comprendida como un momento doloroso y complejo. Algunos/as participantes señalan que aún es un tema tabú, es decir, culturalmente evitado y negativo, por lo cual poco se habla o se nombra. No obstante, la mayoría coincide en que es un tema del que se debe hablar, tanto en la familia como con las personas mayores en fin de vida, otorgándole cierta naturalidad al proceso de muerte. Para losy lasprofesionales la imposibilidaddeprepararseestaríaasociadaaunpreconcepto negativo sobre lamuerte. En el caso de familiares y cuidadoras/es, su respuesta se sostiene en el reconocimiento del propio dolor experimentado previamente y la imposibilidad de predecir las reacciones emocionales de ese momento. Por otro lado, la distancia entre saber que la persona va a morir y aceptar la muerte, es una limitante para la preparación. Algunas familias reconocen la dificultad para aceptar la muerte y aun cuando no puedan revertir la situación de salud, prefieren evitar u omitir abordar este asunto.
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