Metodologías críticas: experiencias y debates en el campo de las ciencias sociales y la salud

mesa de trabajo i. síntesis y PERSPECTIVAS 76 la medicina está marcada por lo patriarcal, encarnado por una parte en la figura masculina del médico y, por la otra, en la enfermera como especialista clínica de los cuidados. En salud, los estándares se construyen desde el conoci- miento hegemónico desarrollado por y para hombres blancos, heteronormados y patriarcales. De este modo, todo –tanto el conocimiento como las intervenciones biomédicas (diagnós- ticos, tratamientos, medicamentos, etc.)– han sido desarrollados en función de un único cuerpo. El enfoque de género en salud debe superar la mera cuantificación de las desigualdades sanita- rias mediadas por esta variable (como suele hacerse en el sistema de salud chileno), y se debe avanzar en entender la perspectiva feminista como una crítica política a la realidad sanitaria estable- cida. Esto implica, por ejemplo, cuestionar la relación jerárquica entre agente sanitario y «paciente», en donde la segunda persona es relegada a un rol pasivo de escucha, paciencia y sumisión. La salud más allá de la enfermedad Ante estos cuestionamientos, surge la pregunta sobre qué es la enfermedad y qué es la salud. La conversación problematiza si la enfermedad es un hecho meramente biológico o si es un proceso/resultado social. Desde la biomedicina se establecen patrones hegemónicos para comprender la salud-enfermedad, los cuales difieren de las experiencias por las que transita cada persona en el proceso de ser y padecer un diagnóstico. Así, una patología puede abordarse como un checklist de síntomas o como un fenómeno sociocultural. El padecimiento de una enfermedad es un cambio en el sentir de las personas, el cual modifica el relato cotidiano y pro- voca nuevas preguntas. Estas pueden ir generando procesos de resistencia en torno a una enfermedad. Al reapropiarse de los diagnósticos médicos, las personas reformulan los significados de conciencia y vivencia de la enfer- medad. Surge así una nueva identidad, que no necesariamente se corresponde con las categorías y etiquetas de la biomedi- cina. El problema no es el dolor o la patología; el problema es

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