Metodologías críticas: experiencias y debates en el campo de las ciencias sociales y la salud
i. navarrete y b. rodríguez 52 conceptual con el que comprendemos la experiencia del enve- jecer femenino. Este cuestiona las raíces adultocéntricas de los feminismos y señala cómo las estructuras sociales y de género se intersectan durante todo el curso de vida de las mujeres, gene- rando a la vez violencias diferenciales en la vejez. Asimismo, indica la importancia política de relevar experiencias de las mujeres mayores y posicionarlas como sujetas involucradas en las transformaciones contemporáneas de sus familias y comuni- dades. Con esto se cuestiona, entonces, el estereotipo que relega la vejez solo a un pasado biográfico, afirmando su rol en las con- figuraciones de identidades locales. Desde la antropología destacamos el método etnográ- fico como puerta que posibilita recoger los relatos de mujeres mayores bordemarinas del Reloncaví a través de la observación de sus experiencias cotidianas, sus historias de vida contadas desde la vejez y sus emocionalidades asociadas, permitiendo destacar desde allí los aspectos específicos de la zona. Trabajo a paso lento, de conocer tiempos y espacios de encuentro con las mujeres mayores y sus familias, de registro escritural sistemático, necesario para captar los mundos sensibles y socioculturales de las localidades en las que se desarrolla el proyecto. Intercaladas con la etnografía, realizamos entrevistas de carácter biográfico que permiten la articulación entre los cursos de vida de las mujeres mayores e hitos y eventos de carácter sociohistórico. Diferentes reflexiones metodológicas que emergen del tra- bajo de campo realizado ponen sobre la mesa la importancia de situarnos desde una gerontología crítica y feminista. En primer lugar, la diversidad que atraviesa al conjunto de mujeres con las que trabajamos introdujo la necesidad de adaptar y repensar distintos elementos de la planificación del trabajo. Cuando nos referimos al cuerpo en particular, vemos que fue fundamental conocer y comprender cómo interactúa el trabajo de campo con las condiciones de salud y movilidad de las mujeres mayores. El proceso de conocernos y vincularnos con las «testigas del bor- demar» se enmarcó en corporalidades añosas que transitan entre los sesenta y los noventa y cuatro años. Más que un criterio
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