Metodologías críticas: experiencias y debates en el campo de las ciencias sociales y la salud
s. jiles y p. rojas 112 El aporte de EPES en este encuentro de metodologías críticas tiene que ver con el abordaje de la promoción en alimentación desde el enfoque y metodología de la educación popular. Como señala Oscar Jara, «Una educación democrática, crítica y libera- dora contribuye a formar sujetos con las destrezas para trasformar sus relaciones sociales y sus relaciones con el mundo» (Jara, 2010, p. 2). Una característica central e irrenunciable de toda propuesta educativa popular es su clara intención política de transformar las condiciones opresoras de la realidad, de forma que constituya un aporte a la construcción de una nueva sociedad más justa e igualitaria para todes por medio de la práctica colectiva organi- zada. Me hizo mucho sentido escuchar la ponencia de Consuelo cuando menciona que las metodologías y los marcos epistemoló- gicos cambian cuando se coloca en el centro de la investigación y acción con otres, la dignidad, la justicia, la solidaridad. ¿Por qué van cambiando? Porque partimos desde el reconocimiento de otros saberes y haceres, de la capacidad que tiene la propia comunidad y los sujetos para interpretar y problematizar su rea- lidad, reflexionar de manera crítica su contexto y el mundo que habitan, con el objetivo principal de transformar y finalmente lograr justicia y equidad social para todes. En otra vereda está lo que Paulo Freire describe como la educación bancaria, entendida como la noción hegemónica del saber, donde quien enseña posee toda la información, lo que aparece claramente, por ejemplo, en la forma en que nos posi- cionamos en el ámbito académico, cómo y dónde nos situamos en una sala de clases. A veces estos espacios tienen tarimas, el estudiantado sentado en filas, uno detrás del otro, quienes están cerca de la tarima escuchan mejor y quienes están al final tienen dificultades para ver y escuchar con claridad. Así surgen elementos que configuran las relaciones de poder en los salones de la educación formal, donde generalmente las y los estu- diantes son concebidos como recipientes vacíos en los cuales es necesario depositar los conocimientos bajo el supuesto de que no los tienen, de que no disponen de saberes y/o herramientas que ya ponen en práctica en el desarrollo de su ciclo vital. En
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