Nos seguimos movilizando: la revolución será feminista o no será
97 La discriminación (positiva) en Ingeniería de la Chile: ¿Por qué las académicas apoyamos los cupos de equidad de género? Hace pocos días, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Univer- sidad de Chile, aprobó la medida de instaurar, por primera vez en la historia de la universidad, 40 cupos de ingreso exclusivo para mujeres. Esta noticia fue recibida con gran alegría por las académicas de nuestra facultad, quienes hemos impulsado esta iniciativa desde sus inicios y la consideramos como un importante primer paso para la equiparación de oportunidades para las mujeres. Esta medida no solo ha llegado con alegría, sino también con ciertos reparos por parte de un sector de la comunidad, por lo que consideramos es importante dar contexto y difundir las motivaciones de esta medida. Esta acción, que para nada insulta la inteligencia de las mujeres, sino que se hace cargo de las diferencias, en cuanto a educación y oportunidades, que reciben la mayoría de las mujeres en matemáticas y ciencias durante su formación. Este factor, entre otros, hace difícil que las mujeres se presenten en igualdad de condiciones ante la PSU que es «la» forma de decidir el ingreso a las universidades en Chile. La PSU es una prueba en la cual curiosamente a las mujeres les va peor que a los hombres, a pesar de que en el colegio éstas tienen mejores notas en general. Esta diferencia se hace aún mayor cuando miramos los resultados para matemáticas y ciencias. ¿Significa esto que las mujeres «no tienen cabeza» para las matemáticas o que a las mujeres no les gustan las carreras con base científica y tecnoló- gica? ¿O será que este tipo de carreras son vistas como poco femeninas por la sociedad, y, por tanto, la sociedad misma, no estimula en las niñas el gus- to por las matemáticas, o peor, las descartan de plano para ellas? Creemos que vale la pena mirar parte de nuestra historia, que no es muy distinta a la de otros países, para entender este comportamiento: La primera vez que en Chile se planteó la importancia del ingreso de la mujer a la universidad y, en particular, qué profesiones científicas eran apropiadas para ellas, fue a fines del siglo XIX. En ese entonces, entre las profesiones científicas consideradas adecuadas estaban abogadas, matronas y médicas, pero (cita textual) “nunca podrían ser cirujanos, flebotomistas, ni injenieros”. Es así como nuestra so- ciedad parte con un sesgo respecto a qué profesiones son para las mujeres y
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