Salud mental universitaria: voces, trayectorias y prácticas situadas

80 • SALUD MENTAL UNIVERSITARIA el plano formativo se generan estrategias de conocimiento del estudiantado, en relación con sus conocimientos y trayectorias previas, expectativas, modos y metas de aprendizaje, y cómo se integra esa información en la or- ganización y las estrategias de la docencia, donde la excelencia y exigencia no resulten necesariamente una amenaza sino que un es- tímulo para el tránsito universitario y donde, además, la aparición del malestar sea tomada como un signo que habilita la interrogación y el pensamiento del plano académico/forma- tivo en el que se inscribe, y promueva así la búsqueda e invención de arreglos y mejoras. Relacionado al punto anterior, se retoma la figura de la “sustentabilidad universitaria” (Senado Universitario, 2012) que, aplicada en el plano de la saludmental, subraya la necesidad de propiciar espacios de interacción entre los/ as diversos/as actores/as de la comunidad insti- tucional involucrados en los procesos formati- vos, que garanticen la calidad de estos a la vez que resguarden el cuidado por los miembros de su comunidad. PRÁCTICAS DEL CONTEXTO ACADÉMICO/FORMATIVOQUE RESGUARDAN LA SALUDMENTAL ESTUDIANTIL En los relatos recabados en esta investigación también es posible encontrar prácticas institu- cionales que dan cuenta de unmiramiento por la saludmental universitaria en las relaciones pedagógicas mantenidas entre el estudiantado y cuerpo académico, que, en algunos casos, se torna un factor protector clave y contingente para la salud mental y el mantenimiento de la trayectoria formativa estudiantil. Se compar- ten aquí tres dimensiones que, por la signifi- cancia reportada por la comunidad educativa, resultan relevantes: Rol docente en la gestión sobre salud mental Un primer aspecto relevante en el relato de estudiantes respecto al papel de docentes en relación con la salud mental estudiantil ema- na a propósito de situarles como un puente hacia redes e instancias de apoyo especializa- das —salud mental y/o bienestar estudiantil, por ejemplo—, lo que signa al cuerpo docente como un catalizador oportuno de derivaciones y conexiones del estudiantado con otras áreas —habitualmente desconocidas hasta enton- ces— de la gestión estudiantil. Atingente a este punto, resulta ser el caso compartido por una estudiante quien en un periodo de profunda crisis, además de recurrir a su grupo de ami- gas, se comunica con su grupo de profesoras quienes la derivan a su DAE, donde se inicia una activación y un apoyo escalonado en la red universitaria. La estudiante narra: acudí primero a mis profes porque el princi- pal comomalestar que tuve se expresó en las entregas, [...] y le escribí a las profes. [...] me dijeron que, claro, que si yo lo quería que ellas me podían como derivar a laDAE, eh, o buscar algún tipo de apoyo psicológico (estudiante). Conviene aquí introducir la pregunta res- pecto a cuánto le concierne al rol docente la salud mental de sus estudiantes. Esta interro- gante es posible hallarla en los relatos acadé- micos, donde aparecen distintas posiciones,

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