Salud mental universitaria: voces, trayectorias y prácticas situadas
SALUD MENTAL UNIVERSITARIA • 23 y además constituyen la principal fuente de carga de enfermedad que ha sido usualmente subestimada (Minsal, 2021), lo que se ha tra- ducido en una baja prioridad y asignación de recursos. El gasto público en salud en Chile es muy bajo en relación a los países desarro- llados y en salud mental alcanza solamente al 2,4% del gasto total en salud, muy lejos de la recomendación mínima de la OMS (Minsal, 2017). Estas características se han hecho aún más manifiestas y agudas dada la coyuntura de la pandemia por COVID-19 (Minsal, 2020b). Este tensionado contexto nacional en mate- ria de salud mental afecta diferencialmente a los subgrupos poblacionales y, desde luego, los jóvenes universitarios no están exentos. De hecho, en la medida que se hace evidente con mayor fuerza que las personas que están atravesando una formación universitaria ven interpelada su salud mental, van desarrollán- dose investigaciones cada vez más focalizadas a nivel nacional desde hace aproximadamente una década. Al tratarse de aproximaciones explorato- rias, gran parte de los esfuerzos iniciales de in- vestigación en saludmental de estudiantes uni- versitarios se centró en estudiar prevalencias de los trastornos más comunes en este grupo etario, y tomó como referencia a los emergen- tes de estudios epidemiológicos nacionales previos (Vicente et al., 2002; Araya et al., 2003). De estemodo, los estudios sobre saludmental de estudiantes universitarios en Chile confir- maron altas prevalencias en sintomatología ansiosa y depresiva (Florenzano, 2018; Cova et al., 2007; Micin et al., 2010; Baader et al., 2014; Villacura et al., 2015; Barrera et al., 2020, Mar- tínez y Mac-Ginty, 2021; Rossi et al., 2021) que tuvieron a su vez comorbilidades de riesgo en salud mental (Barrera y San Martin, 2021). Un dato nomenor es que dichos índices llegaron a ser inclusomás elevados en comparación con el grupo etario equivalente y respecto a la po- blacion general (Micin y Bagladi, 2011; Depar- tamento de Epidemiologia, 2018; Rossi et al., 2019; Jimenez et al., 2019, Rossi et al., 2021). Además, existen estudios que, tras un moni- toreo de 3 años en Universidades nacionales, confirman un aumento sostenido en todas las variables evaluadas tales como la depresión, la ansiedad, el estrés, la desesperanza, entre otras (Álamo et al., 2020). Conviene destacar que una reciente revi- sión de alcance sobre la salud mental en estu- diantes de instituciones de educación superior en Chile confirma que los programas de apoyo y el desarrollo de políticas en saludmental de- ben considerar la alta prevalencia de cuadros depresivos y ansiosos (Martínez et al., 2021). Pese a haber observado una heterogeneidad sustantiva entre los estudios incluidos en di- chometa-análisis de prevalencias, señalan que entre los factores asociados a los problemas de salud mental en esta población es posible situar al sexo femenino reportado con mayor consistencia así como a los estudiantes deme- nor nivel socioeconómico, o con dificultades económicas. Asimismo, estos resultados dan cuenta de brechas significativas entre la alta presencia de síntomas depresivos y ansiosos, la necesidad percibida de búsqueda de ayuda y el tratamiento recibido, y además coinciden con estudios internacionales (ibíd.). En esta misma línea, los estudios naciona- les confirmaron las inconsistencias encontra- das en la literatura global en cuanto al rol que
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