Salud mental universitaria: voces, trayectorias y prácticas situadas

SALUD MENTAL UNIVERSITARIA • 157 educación superior ha experimentado una ex- pansión y una diversificación de la matrícula: por ejemplo, en la Universidad de Chile lama- trícula ha crecido en promedio un 9%en el pe- riodo 2015 - 2019 (Universidad de Chile, 2020). Ahora bien, tal como señala Jáuregui (2022), “No se trató solamente de un salto cuantitativo, sino que se experimentó una diversificación progresiva de los perfiles del estudiantado” (p. 27). Es así como los/as estudiantes de primera generación —aquellos cuyos padres o tutores no cuentan con títulos de alguna institución de educación superior y provienen de hogares de bajos ingresos (Flanagan, 2017)— se han convertido en sujetos cada vez más presentes en el ámbito universitario. En efecto, se estima que siete de cada diez estudiantes son prime- ra generación de sus familias en acceder a la Universidad (OCDE, 2013) mientras que, en el caso de la Universidad de Chile, un 46,3% de sus estudiantes son primera generación uni- versitaria (Orellana, 2018). Se trata de un dato interesante si tomamos en cuenta las investiga- ciones que señalan que un estudiante que pro- viene de un colegio de nivel socioeconómico bajo tiene nueve veces menos posibilidades de ser aceptado en una Universidad de prestigio, en comparación con un estudiante de clase alta (González, 2014). ¿Qué sabemos de estos/as nuevos/as estu- diantes? En 2021 pudimos conocer los resulta- dos de la encuesta de inclusión en educación superior 4 , que fue aplicada a 264 estudiantes 4 Encuesta desarrollada por la Fundación Portas, que desarrolla intervenciones orientadas a apoyar a jóvenes prove- nientes de contextos socioeconómicos vulnerables que ingresan a la educación superior. universitarios/as de primera generación, en tres regiones de Chile. Desde allí rescatamos algunos datos que consideramos relevantes: un 55,3% de los/as encuestados/as considera que sus profesores suelen asumir que todos/ as los/as alumnos/as traen la misma base de conocimiento. Un 13,6% dice desconocer si su institución cuenta con tutores/as pares que ayuden a estudiantes de primer año. Un 11,7% declara que en su institución no existen apoyos académicos adicionales como tutorías, talle- res, acompañamiento o cursos; un 17% señala desconocer si esos apoyos existen. Un 21,6% declara que en su institución no existen cursos de nivelación, un 50,4% señala desconocer si dichos cursos existen. Como subrayan los au- tores de la encuesta, “los cursos de nivelación no son extensivos en ningún tipo de institu- ción, lo que cobra relevancia considerando las brechas académicas con que ingresan a la educación superior los jóvenes encuestados” (Fundación Portas, 2021, s. p.). En tal sentido, llaman a reflexionar si las Universidades efec- tivamente cuentan con programas de apoyo integral orientados a la permanencia de los/as estudiantes de contextos vulnerables y si estos están siendo difundidos adecuadamente, al tomar en cuenta el grado de desconocimiento que reportan los/as participantes. Por otra parte, tres de cada diez encuesta- dos/as ha pensado en abandonar la carrera que está estudiando actualmente 5 . Entre quienes 5 Este dato dialoga con la evidencia in- ternacional que indica que los/as es- tudiantes de primera generación son más propensos a abandonar la Universidad que los/as estudiantes tradicionales, aun cuando tengan un buen rendimiento académico (Lehmann, 2007): en efecto,

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