Salud mental universitaria: voces, trayectorias y prácticas situadas
116 • SALUD MENTAL UNIVERSITARIA estado de ánimo actual?”, con alternativas de respuesta: “a) Se siente muy animado/a; b) Se siente animado/a; c) Ni animado ni desani- mado; d) Se siente desanimado/a; e) Se siente muy desanimado/a”. En tercer lugar, comple- mentamos las dos preguntas anteriores con una evaluación de la calidad del descanso de las personas a través de la pregunta: “¿En el curso de los últimos siete días, usted ha tenido problemas para dormir?”, con alternativas de respuesta: “a) Nunca; b) Algunas veces; c) A menudo; d) Muy a menudo”. En cuarto lugar, para evaluar el impacto emocional de la pandemia, en ambas olas se preguntó: “lo que ha experimentado con más intensidad en las últimas dos semanas, usted diría que es…”, seguida de 26 estados emocio- nales o subjetivos, frente a los que las personas debían marcar si habían experimentado ese estado “muy frecuentemente”, “frecuentemen- te”, “a veces” o “nunca”. Los estados emociona- les consultados incluyeron emociones y otras sensaciones subjetivas positivas y negativas, definidas por el equipo de investigación en función de su pertinencia paramedir el impac- to de la pandemia, y consistieron en: aburri- miento, agobio, alegría, angustia, cansancio, confianza, confusión, desconfianza, desespe- ranza, esperanza, frustración, gratitud, inquie- tud, inseguridad, miedo, optimismo, pesimis- mo, preocupación, rabia-ira, responsabilidad, seguridad, serenidad, soledad, solidaridad, tranquilidad-calma, y tristeza. Finalmente, el cuestionario que aplicamos incluyó más de 50 preguntas adicionales que tocaban temas relacionados con las condicio- nes laborales y educativas, la distribución de tareas en el hogar, el estado de salud, el cum- plimiento de medidas de cuarentena, entre otros. Estas preguntas fueron usadas en esta investigación como variables para explicar el impacto diferencial de la pandemia en los/as estudiantes universitarios/as. Los resultados de esta investigación nos muestran en general que los/as estudiantes universitarios/as fueron inicialmente mucho más afectados/as por la pandemia que los jó- venes no universitarios/as y los/as adultos/as y que si bien esa condición ha tendido amejorar, también lo ha hecho en los otros dos grupos, con lo que, aún en el momento de la aplicación de la segunda ola de la investigación, los/as estudiantes universitarios/as eran los/as más afectados/as por la situación socio sanitaria generada por el Covid. Por ejemplo, en la figura 1 podemos ob- servar que si bien en general el impacto de la pandemia sobre la percepción de saludmental de las personas es mejor en la segunda ola que en la primera (nótese cómo, aunque sean mi- noría, aumentan con claridad quienes señalan que su saludmental hamejorado), aún en julio 2020 la mayor parte de las personas creen que su salud mental está peor que antes de la pan- demia. En segundo lugar, si bien la percepción que tienen los/as estudiantes universitarios/as ha mejorado con el tiempo (en la segunda ola pocomás del 60% señalan que ella “ha empeo- rado”, mientras que ese total alcanzaba más del 70% en la primera ola), esa mejoría es sólo relativa, y se mantienen estos/as estudiantes como el grupo más afectado con diferencia, tanto respecto de los/as adultos/as, como de los/as jóvenes no universitarios/as.
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