Pandemia y crisis: desafíos para las Ciencias Sociales

“Volver a la casa de los padres.” – 297 igualdades de género y el privilegio de lo masculino en el espacio doméstico. Al respecto, Jacinta (29 años, Socióloga) menciona que una parte importante de los conflictos que ha tenido con su padre durante el retorno, tienen relación con los constantes intentos de éste por decidir lo que se cocina, y la forma de hacerlo. Para ella, este tipo de prácticas resultan molestas porque provienen de alguien que “no participa mucho de las labores domésticas ”. En consideración de este tipo de tensiones domésticas, muchas mujeres entrevistadas manifestaron la urgencia que tenían por dejar el hogar de los padres, de modo de intentar proteger su independencia y gestionar libremente sus tiempos y espacios. En relación con lo anterior, se observó que, si bien la sensación de que los padres coartan, en alguna medida, las libertades individuales es transversal en el discurso de nuestros participantes, son las mujeres quienes se sienten más afec- tadas: tienen que cumplir más tareas domésticas; discuten más con sus padres a propósito de las costumbres machistas que se preservan en sus hogares y sienten que su intimidad es más transgredida en razón de su condición de mujer. Como lo expresa Valeria (33 años, veterinaria) “ piensan que yo estoy disponible todo el día ” refiriéndose a que sus padres pasan por alto sus intenciones de mantenerse a solas en el dormitorio para desarrollar sus clases, incluso, cuando pega un pa- pel en la puerta solicitándolo, situación que se suma a las discrepancias que ha tenido con sus padres por ‘ mal acostumbrar’ a sus hermanos adultos, a quienes despiertan y preparan el desayuno todas las mañanas. A diferencia de Pedro (33 años, profesor de inglés), quien agradeció a sus padres “ respetar su espacio ”, ya que le permite mantener sus propias dinámicas de trabajo, ocio y descanso. Esta situación se ve agudizada en el caso de Carolina (34 años, paisajista) mencionada anteriormente, ya que es la única en retornar a la casa de su madre junto a su hija pequeña. Aquí, si bien, la madre no entorpece el ejercicio de auto- ridad que ella mantiene con su hija, principalmente por la presencia permanente de ella en la casa junto a su hija, las intromisiones que su madre hace respecto a sus decisiones y el bienestar de su hija generan un conflicto permanente, que terminó por acelerar su salida de la casa. “...yo en general no decía mucho, y a veces me sentía tan mal, y me daba tanta pena que, yo creo que se me notaba mucho... O las cosas que me decía o los comentarios que me hacía… me decía cosas feas que ella las disfrazaba de preocupación, como ... ‘bueno ¿y qué vas a hacer con la niña cuando tengas que ir a trabajar?’ y ‘¿acaso crees que le vas a hacer un bien a tu hija?’, ¿cachai? Entonces, esas preguntas a mí me cagaban caleta la onda”

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