Estudios y reflexiones desde entornos latinoamericanos
24 El problema es cuando esa significación deja de ser la metáfora del proyecto semiológico y deviene en zona de tráfico de múltiples sentidos, no solo los atribuibles a una lectura de discursos, sean estos poéticos o sociales. Esta ciudad narrada y dispuesta a la lectura de sus habitantes – la ciudad como un poema- deja de ser un espacio meramente significativo para convertirse en experiencia de vida. Entonces ya no basta con pensar en la paráfrasis lingüística porque la ciudad se revela contra la dictadura del significante. Los deseos ocultos en la oscuridad de la noche, como aquellos que condensa el diálogo entre el cliente y el dealer en La soledad de los campos de algodón , de Bernard-Marie Koltès (2001), hacen estallar el imaginario de los lectores, habitantes de esa animalidad que escamotea la vigilia a través de la lucha por quedarse con la última palabra. La ciudad es sentida y por lo mismo adquiere un valor significativo para quienes la recorren de noche … Más que significar o semantizar la ciudad, sus habitantes la viven en tanto sentido experimentado. Y ese sentido es posteriormente construido como significado en las distintas referencias ordenadas a nivel discursivo: lo que se dice respecto de la ciudad. La vieja costumbre -tan típica de la semiología de los setenta- de hablar de la arquitectura como comunicación, es discutida por muchos autores -en Chile, particularmente, destaca el trabajo de Luis Vaisman (2017), de quien podemos inferir una cita muy precisa: “ La semiología arquitectónica es una aproximación teórica a la arquitectura que intenta dar cuenta de ella en tanto fenómeno comunicativo ” (p. 19) Recordemos que en esa época todos los objetos de estudio eran reducidos a una fórmula comunicativa. Una revisión somera a la vulgata estructuralista nos permite confirmar rápidamente nuestra tesis. Para comenzar, Umberto Eco (2005) en La estructura ausente , introduce una definición de semiótica al iniciar su capítulo “ Arquitectura y comunicación ” : Si la semiótica no es solamente la ciencia de los signos reconocidos en cuanto tales, sino que se puede considerar igualmente como la ciencia que estudia todos los fenómenos culturales como si fueran sistemas de signos – partiendo de la hipótesis de que en realidad todos los fenómenos culturales son sistemas de signos, o sea, que la cultura esencialmente es comunicación - uno de los sectores en el que la semiótica encuentra mayores dificultades, por el índole de la realidad que pretende captar, es el de la arquitectura. (p. 279)
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