Estudios y reflexiones desde entornos latinoamericanos

23 el espacio de un tiempo de espera infinito; un tiempo como el ilustrado por Andrea Köhler, que rememora el tiempo de Marcel Proust y la espera amorosa de los Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes (2002). Sennett (2019) introduce la ciudad de los primeros urbanistas, destacando hitos relevantes, como la aparición de las primeras alcantarillas en la Europa decimonónica; la separación de los apestados en Venecia, o el crecimiento acelerado en ciudades asiáticas y latinoamericanas. Observador lúcido de la subjetividad de sus habitantes, el recorrido histórico que propone Sennett repara en detalles como la organización de los barrios de obreros, así como en la creación de fronteras, ya sea corporales o materiales, en fenómenos como la segregación o la gentrificación en zonas de alta urbanidad. Más que tratar de enderezar esta relación, una ciudad abierta trabajaría con sus complejidades, produciendo, por así decir, una molécula compleja de experiencia [ … ] Desde el punto de vista ético, una ciudad abierta debería tolerar las diferencias y promover la igualdad, por supuesto, pero en un sentido más específico debería liberar del corsé de lo preestablecido y familiar, creando un ámbito en el que sus habitantes pudieran experimentar y expandir su experiencia. (p.19) El espacio significante Para Roland Barthes (1993), la ciudad es un lugar eminentemente erótico, y por lo tanto social. La ciudad como espacio narrable de Raymond Williams (2017), o bien la ciudad de umbrales de Stavros Stavrides (2016), son formas de entender la relación entre espacio y prácticas intersubjetivas. De ahí que surja el problema ético ( “é tica para la ciudad ” , proclama Sennett) como el discurso más reconocible en el debate contemporáneo: la ciudad como el lugar de encuentro con el otro. Según Barthes (1993), el espacio humano siempre ha sido significante: el espacio humano en general (y no el espacio urbano solamente) ha sido siempre significante. La geografía científica y sobre todo la cartografía moderna pueden ser consideradas como una especie de obliteración, de censura, que la objetividad ha impuesto a la significación (objetividad que es una forma como cualquier otra del imaginario). (p.257)

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