Estudios y reflexiones desde entornos latinoamericanos
22 entorno nos propone. Nada es inocente o está desprovisto de significación en la medida que socialmente construimos los sentidos sobre los lugares representativos de nuestra simbólica espacial y temporal. Muchos fuimos habitantes ficticios de las ciudades de Rayuela , Conversación en La Catedral o Fervor de Buenos Aires ; también anduvimos por las calles de Roberto Arlt, Mario Levrero o Leonardo Padura, dentro de un larguísimo etcétera que nos retrotrae a un tiempo de lectores de novela. De modo que estamos en un diálogo permanente entre dos narrativas: aquella propuesta por la literatura y esa otra que resuena afectivamente en la experiencia personal de cada uno de nosotros. Una semiótica de la ciudad trasciende a la mera significación atribuida a sus formas, porque los sentidos se transan en una zona más compleja, donde el lenguaje no resuelve todos los aspectos de la vida, aunque sirva para dar explicación a muchas cosas que operan en el ámbito de las sensaciones y los afectos. En tal sentido, una semiótica sensible, abierta a los diversos pliegues de la experiencia, podría ser el marco desde el cual acercar una interpretación al espacio vivo de las personas. Ciudades abiertas y ciudades cerradas Para el sociólogo y urbanista Richard Sennett (2019), las ciudades representan espacios habitables y formas culturales de vivir. Su preocupación, o mejor dicho su interés por la ciudad como tema de estudio, cruza la mayoría de sus textos. Sin contar la trilogía del Homo faber – El artesano, Juntos, Construir y habitar - , Sennett hace evidente su amor por la ciudad cuando recuerda un proyecto habitacional en el que vivió cuando niño, junto a su madre. El Chicago de esa época ensayaba formas de integración racial y social, y un proyecto dentro de tantas pruebas de planificación urbana volvía evidente la dificultad en el programa de los planificadores a la hora de proponer soluciones habitacionales para un grupo humano tan diverso. El barrio de la infancia en el que ese niño convivía con otros chicos, igualmente libres y soñadores, señala el problema del que se ocupa el autor, ya convertido en académico exitoso, el que podemos reducir a la idea de la diferencia enfrentada a los prejuicios sociales y raciales. La ciudad es un laboratorio social donde se expresan los problemas de habitabilidad, pero por sobre todo las separaciones, los estigmas y el rechazo a la alteridad. Así, la definición de ciudad representaría el diálogo siempre complejo entre el significado de lugar físico, y, por otro lado, de mentalidad compuesta de percepciones, comportamientos y creencias. Una ciudad se vive y se muere, como en el caso del héroe depresivo de Serotonina , la última novela de Michel Houellebecq (2019). La ciudad puede ser
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