Migraciones transnacionales: inclusiones diferenciales y posibilidades de reconocimiento
Músicas Migrantes – 71 Música y subalternidad diaspórica Una primera línea de análisis es aquella que plantea que la música permite a gru- pos diaspóricos sobrellevar su condición de subalternidad a través de una crítica a las nociones estables de las identidades étnicas o nacionales. Esta reversión de la condición de subalternidad se puede lograr a través de la creación de redes de producción, circulación y consumo musical que, en algunos casos, pueden ser parte de la industria, o producto de circuitos informales y autogestionados. En este sentido, la “diasporización” se puede entender como desencadenante de la creatividad musical (Kruger & Trandafoiu, 2013, p. 16) puesto que los/las mi- grantes no solamente traen su música con ellos, sino que también la mezclan y se reapropian repertorios, produciendo nuevos ensamblajes e innovaciones en las sociedades de acogida. Para algunos/as autores la música puede entenderse como un antídoto frente a los procesos de exclusión y marginalización de que son objeto los y las migrantes. Según Kruger y Trandafiou, existe una transición desde las teorías que ponen el foco en lo nacional y étnico hacia perspectivas que hacen más visibles las voces de las minorías étnicas y regionales, hasta aquí invisibilizadas. Estos nuevos enfoques provienen de las teorías postcoloniales, diaspóricas y globalizantes. Las teorías del tercer espacio (Bhabha, 1994), de la vida líquida (Bauman, 2005) y de las redes sociales (Castells, 1996), son parte de esta tendencia. Por otra parte, tomando en consideración el concepto de relocalización pro- puesto por Martin Stokes (1994a), es posible plantear que la música está anclada en espacios múltiples, tanto imaginados como reales. La música permite experi- mentar la otredad, inventar nuevos espacios de expresión e interacción, generan- do sensaciones de libertad, juego y fluidez. La relocalización permite encontrar nuevos hogares y formar espacios culturales híbridos que los estados-nacionales tienden a restringir y canalizar. En el contexto del debate sobre performance y es- pacio, Stokes (1994a) hace referencia a la migración y la música planteando que la música organiza y evoca memorias colectivas, y permite tener una experiencia del espacio completamente distinta a la de otras actividades. Los espacios creados por la música contribuyen a generar procesos de diferenciación y organización de las jerarquías políticas y morales existentes. Stokes señala como ejemplo del rol de la música en la construcción de espacio y comunidades, el proceso de es- cucha de la balada irlandesa por comunidades migrantes en Estados Unidos e Inglaterra. En este contexto, la música tiene la capacidad de recrear ambientes de hogar y provocar una reflexión sobre nuestras identidades. La colección de músicas, a través de medios como grabaciones o cds, permite trascender cier-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=