Migraciones transnacionales: inclusiones diferenciales y posibilidades de reconocimiento
La música migrante y la movilidad artística en el paisaje sonoro – 293 La música y la movilidad fronteriza Recapitulando, podemos definir la música migrante como el conjunto de dis- cursos sonoros con intenciones artísticas, que transitan a través del espíritu de los miembros de una comunidad, y que, por los motivos más disímiles, dichos discursos han sido trasladados, por voluntad propia o forzada, hacia otras otros puntos del planeta. No obstante, como antes hemos señalado, la música es un fenómeno que posee todas las características para migrar y cuya naturaleza le ha permitido su movilidad constante, aunque ésta dependa de múltiples factores. En consecuencia, no es lo mismo el movimiento de las músicas mediáticas y co- merciales que el de las músicas de tradición oral, las cuales también muchas veces se integran a la escena mediática sobre todo a través de los que se le ha denomina- do la world music. Cada música es susceptible de acompañar a los migrantes en su peregrinar hacia nuevos destinos. Por lo tanto, dichas músicas serán cultivadas y transformadas con elementos musicales de las nuevas localidades de destino, o de las localidades de tránsito, en donde los migrantes, mediante la configuración y reconfiguración de sus referencias musicales, tejerán la urdimbre de su identidad individual y colectiva, basados en su propia experiencia. En la frontera norte de México todos somos migrantes de primera, segunda o tercera generación. La inmensa mayoría de la población fronteriza no es origi- naria de estas tierras, salvo contadas excepciones. Tal y como sucede en muchas sociedades, cada generación ha experimentado el surgimiento de diversos mo- vimientos musicales y atestiguado un paisaje sonoro acorde con su momento histórico. Por lo mismo, la sonoridad cultural de la frontera no es la misma que la de los años cincuenta del siglo xx y menos aún que la de Tijuana a principios de siglo, precisando este punto fronterizo. No obstante lo anterior, la conciencia musical del migrante no es un fenó- meno evidente. De acuerdo con Alcántara (2012), para los migrantes que expe- rimentan las situaciones más peligrosas y de riesgo extremo, su evocación inme- diata es de tipo religioso hacia los santos y vírgenes. En estas representaciones participan tanto los santos reconocidos por el Vaticano: La virgen de Guadalu- pe, San Judas Tadeo, así como los santos populares irreverentes, Jesús Malverde, Juan Soldado o la Santa Muerte, entre otras figuras religiosas a quienes los mi- grantes encomiendan su vida. En términos generales, la reelaboración musical del migrante, posterior a su establecimiento en la comunidad de destino, provie- ne de un estado nostálgico o festivo vinculado con su condición de desplazado, que para el caso que nos ocupa refiere la experiencia de la región fronteriza.
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