Migraciones transnacionales: inclusiones diferenciales y posibilidades de reconocimiento

212 – migraciones transnacionales MazzeI (2013), por su parte, establece la existencia de la división social - se- xual del trabajo, esto quiere decir, que de forma histórica han existido jerarquías, relaciones desiguales y contradictorias en la relación capital/trabajo. Esto se da bajo la dominación del sexo masculino por sobre el femenino, expresado tam- bién en la articulación producción/reproducción. Del mismo modo, lo anterior ha significado que el trabajo doméstico domine la vida de las mujeres, pero a su vez, en una era más avanzada del capitalismo, éste, antes que dejar de existir –puesto que las tareas de cuidado en niños y ancianos sigue desarrollándose de forma intensiva–, se mercantilice, siendo desarrollado por mujeres latinoame- ricanas o provenientes de países más pobres hacia países más industrializados (Sassen, 2003; Federici, 2013). Bajo una perspectiva macroecónomica y global, Saskia Sassen, sostiene que actualmente las mujeres forman parte de las contrageografías de la globalización que se caracterizan también en “ser rentables y generar beneficios a costa de quie- nes están en condiciones desventajosas” (Sassen, 2003, p. 49), e incorpora desde el tráfico ilegal de personas destinadas a la industria del sexo, hasta el comercio ilícito en torno a las migraciones transfronterizas. Lo anterior supone importan- tes réditos para los gobiernos de países emisores, configurando una imbricación entre una economía regular y otra que está sumergida, que goza de rentabilidad y divisas, bajo condiciones flexibles y especulativas. En este escenario, las mujeres migrantes son parte del proceso globalizador económico que legitima la desva- lorización de los salarios y condiciones de trabajo, así como también se presenta una informalización de sus empleos y actividades productivas al existir mayor flexibilidad laboral. Gregorio Gil sobre Sassen (1997), sostendrá que es el mismo sistema capi- talista el que propicia las migraciones femeninas de quienes mayores carencias materiales tiene –vale decir, que la variable clase también es relevante en este análisis–, puesto que sacará ventaja de las desigualdades de clase y género al ser más útiles para el capital. Un ejemplo de esto último estaría en las ofertas labora- les de baja calificación para la mano de obra femenina en sectores como servicios, servicio doméstico, manufactura, entre otros. Desde el punto de vista de Gloria Camacho (2009), lo que existirá será una “refuncionalización” de las migraciones a nivel global, a causa de la disponibili- dad de mano de obra barata en el mercado, como parte de esta economía sumer- gida. Su dinámica se explicaría por la movilización de población de países perifé- ricos hacia países con mayor desarrollo económico, donde existe gran demanda de fuerza laboral flexible. Se profundiza con esto la “externalización y mercan- tilización del trabajo reproductivo” (Camacho, 2009), en señal de las ventajas y

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