Migraciones transnacionales: inclusiones diferenciales y posibilidades de reconocimiento
210 – migraciones transnacionales tina, Perú y Bolivia, como también, de países centroamericanos o sudamericanos como: Colombia, Ecuador, República Dominicana o Haití. A su vez, el Informe de obimid (2016) establece que, desde 2001 se acentúa una mayor presencia fe- menina, indígena, e incipientemente afrodescendiente en el país. En el ámbito laboral, para el caso de la feminización de los circuitos migrato- rios en Chile, ésta se caracteriza por ser un escenario altamente competitivo y, a su vez, segregador. Ahora bien, esto no es una realidad únicamente de las mujeres migrantes, en este sentido, tanto las mujeres nacionales como trabajadoras ex- tranjeras enfrentan: inequidad de sueldos entre hombres y mujeres –aun cuando tengan el mismo grado académico o compartan las mismas responsabilidades al interior de una empresa–, escasa representatividad en cargos de alta dirección de empresas, potencial discriminación en la contratación de encontrarse en edad fértil o tras haber sido madres, asignación de espacios laborales en tareas tradi- cionalmente femeninas (área de cuidados). En vista de los antecedentes planteados, la pregunta que guía el presente ar- tículo es: ¿Cómo son los procesos de inserción laboral de las mujeres migrantes colombianas y venezolanas que viven en Santiago de Chile durante el año 2017 y 2018? La anterior pregunta se tensiona para el caso de la población estudiada, a sa- ber, mujeres migrantes, cuando aparecen variables como: discriminación social por parte de la sociedad de acogida bajo prácticas de racialización y sexualización hacia las inmigrantes, falta de articulación “armoniosa” entre “trabajo - vida fa- miliar”, ausencia de sueldos acordes al mercado y una adecuada protección social en el marco de una relación contractual. Por último, la hipótesis del presente escrito, plantea que la migración fe- menina actual, a diferencia de lo que podría pensarse comúnmente o como las mismas migrantes pueden llegar a creer, no permite que las mujeres migrantes desarrollen una autonomía económica o física, sino más bien, fortalece al siste- ma capitalista actual en el marco de una economía global. En otras palabras, la feminización de las migraciones colabora con el fortalecimiento de un sistema capitalista a través del trabajo productivo y reproductivo para mejorar los sis- temas de producción, distribución y comercio, pero conserva a las mujeres en un rol secundario al tener sueldos bajos, al existir inequidad de oportunidades laborales, discriminación y segregación de las ocupaciones. A lo anterior, se suma el trabajo reproductivo que desarrollan las mujeres en el ámbito privado, que se traducen en más horas de trabajo no remuneradas y menos tiempo para el desa- rrollo de otras actividades. Si bien la experiencia vital de la migración amplía la visión del mundo para
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