Docencia y desarrollo profesional

50 DOCENCIA Y DESARROLLO PROFESIONAL: FUNDAMENTOS, DEBATES Y PERSPECTIVAS Aproximaciones al concepto de Formador de Formadores en EC En la figura del Asesor Técnico-Pedagógico (ATP) recae la tarea de desarrollar acciones de profesionalización y de actualizaci n de los docentes de educaci n b sica. El ATP es un profesional que luego de un proceso de formaci n tiene a su cargo el liderazgo de iniciativas de formaci n continua de profesores en servicio. Es una figura académica que puede ser considerada como un sujeto que logra trascender a esa influencia académica sin negar su condici n social. Al articular de modo activo sus roles sociales con su vida y su condici n personal, es capaz de ir m s all de aquello que se comprende tradicionalmente como académico. Características y/o roles del Formador de Formadores en EC Una de sus principales cualidades es la capacidad de adaptaci n, es decir, su ductilidad en tanto, “act a, analiza y modifica su proceder en función de las necesidades, tanto contextuales como profesionales de su universo de atenci n” (p. 26). Estimulan pensamientos, percepciones, y acciones en los profesores con los que trabajan. Su “preparaci n académica debiera incluir conocimientos, destrezas, habilidades, actitudes y aptitudes para la docencia (competencia docente) y esta puede ser comparada con las características adscritas al agente, lo cual implica la posibilidad de propiciar un cambio social (…) y debe contar con capacidad para agenciarse de elementos que le permitan promover el cambio, desde el desarrollo de competencias en los profesores” (p.28). Han de ser sujetos reflexivos, con capacidad para comprender, analizar y actuar en los diversos contextos de la realidad escolar. Fuente: elaboración propia. De los 6 trabajos analizados en la Tabla Nº2, 5 de ellos son de tipo cualitativo y 1 cuantitativo. En general, siguen la tendencia de los artículos de la anterior tabla, aunque es posible observar en ellos un nivel de criticidad mayor respecto del/la formador/a de docentes en EC, en especial cuando se hacen referencias a la formaci n de los/as formadores/as, momento en el que se destaca la ausencia de estudios sistem ticos en la materia, así como la falta de apoyo institu- cional y estatal para la formaci n formal de quienes ejercen este rol. De igual modo, los trabajos contenidos en la Tabla Nº2 coinciden en gran medida con lo ya planteado en los resultados de la Tabla Nº1, aunque aportan a la definición del concepto los siguientes elementos: los/as formadores/as de docentes en la EC, como sostiene Marcelo en su trabajo de 1999, son profesionales que desde el mundo universitario forman a los/as pro- fesores/as mediante el diseño e implementación de actividades orientadas a la planificación, desarrollo y evaluaci n de la formaci n del profesorado. Son también, como sostienen Vaillant y Marcelo en 2001, profesionales del aprendizaje que act an como mediadores/as entre el conocimiento y las personas que deben adquirirlo. En ellos/as recae la tarea de desarrollar acciones de profesionalizaci n y de actualizaci n de los/as docentes (Santiago y N jera, 2014). Son figuras que poseen una dimensión académica, continúan estos dos autores, la que logran trascender sin negarla, con el prop sito de lograr mayor cercanía con los/as docentes con los/as que interact an. En cuanto a las características de este actor, a lo ya planteado anteriormente por los otros trabajos, los que componen la Tabla Nº2 coinciden en reconocer a los/as formadores/as de formadores/as como profesionales experimentados/as que cuentan con un profundo conoci- miento sobre procesos de cambio en las escuelas, en los equipos de docentes y en la pr ctica docente. Una de sus principales características es la flexibilidad y la ductilidad para abordar sus responsabilidades profesionales en diferentes contextos (Marcelo, 1999; García y N jera, 2014). Gracias a ello, poseen una capacidad específica para leer y comprender las realidades contex - tuales. Poseen, adem s, seg n Vaillant y Marcelo (2001), un conocimiento te rico y pr ctico en el mbito pedag gico y disciplinar, y en el ejercicio de la docencia. Demuestran un compromiso con su profesi n, con su propio aprendizaje y con la innovaci n de sus pr cticas. Muchos/as de los/as formadores/as, afirman tres de los trabajos consultados (Viau, 2007; Arredondo, 2007;

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=