Sistematización de la experiencia "El Rincón de la Mujer Mapuche"
Nos reunimos semanalmente, entre los meses de junio y octubre de 2018, en espacios gestionados por nosotras mismas (jardín infantil, vivienda de una participante y ruka del hospital). La programación de las actividades fue definida grupalmente con la siguiente metodología de aprendizaje: ¿qué cosas queremos aprender de la cultura, o recuperar? Y paralelo a eso, dijimos, ¿qué cosas las que estamos aquí, en esta reunión, sabemos? Por ejemplo, la comida, que la mayoría sabía; y las hierbas, recuperar el conocimiento de las plantas era importante, y de eso conocían mucho las chiquillas. Entonces, lo primero fue definir que íbamos a hacer tres módulos: uno de hierbas, uno de cultura y uno de comidas. Y al final, se decidió que no, que todo al mismo tiempo, la primera semana cultura, la segunda semana hierbas, la siguiente semana historia, la siguiente comida. Entonces, una vez al mes íbamos a la ruka y cocinábamos, entonces ahí decidimos que cada una, cada clase de comida, iba a enseñar algo que sabía cocinar mapuche. Desde ahí, todo se fue dando más fácil, y si queríamos hacer las sopaipillas, "¡Ah, pero yo sé hacerlas!", y de plantas: "¡Ah, en mi casa tengo un pequeño jardín, y hago esto!", "¡Ah, yo también sé!". Así se fue dando, pensando que recuperar la identidad, fortalecer la identidad, iba a ser mejor para todas. Pensando si el RMM logró mejorar la calidad de vida de las mujeres mapuche, creemos que sí, de todas maneras y por lejos. Fue importante relevar el conocimiento ancestral que tienen las mujeres, que no se valora y que es necesario rescatar, un conocimiento que se ha ido transmitiendo y que es importante que no se pierda. Nosotras aprendimos eso de ellas. La experiencia del Rincón de la Mujer Mapuche desde las participantes A su vez, las participantes conocen el Rincón de la Mujer Mapuche de diversas maneras. Varias de ellas remiten a la instancia a la entrada del Centro de Salud,
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