Cien propuestas para el país que queremos: diálogos al alero de la Universidad de Chile

31 democracia y ciudadanía racción entre la reforma de los órganos políticos y una ciudadanía participativa y con voluntad de ejercer la democracia. En este sentido, el estallido social de octubre de 2019 no solo fue una manifestación de crítica hacia el estado de la democracia chilena y de indignación ante la desigualdad y los privilegios, sino también una invitación a romper la apatía y el desdén de una parte de la ciudadanía hacia la acción colectiva: una invitación a valorar la participación política y a revitalizar la democracia. Los principios de la nueva democracia 1. Chile debe recuperar la legitimidad de un sistema democráti- co basado en la expresión de la voluntad popular, el valor perma- nente de los derechos humanos y de su plena realización, el respeto a reglas consideradas como garantías de la vida en común en las que las instituciones y los mecanismos tienen sentido para la vida individual y colectiva de los habitantes del país. Entre ellas deben contarse el reconocimiento de los procesos electorales y del voto como un deber ciudadano, la plena información y transparencia de las instituciones, el valor de la deliberación pública, el diálogo permanente entre representantes y de estos con los representados, el involucramiento de la ciudadanía en los procesos de decisión pú- blica en los distintos niveles, la revalorización del rol insustituible de los partidos políticos, la reafirmación de las vías institucionales como los espacios consensuados destinados a resolver las legítimas diferencias que se desarrollan en la sociedad y la importancia de los movimientos sociales y las expresiones pacíficas de protestas y demandas. 2. Para este propósito, Chile requiere de una nueva Constitu- ción que devuelva al proceso institucional la legitimidad perdida. El actual proceso constituyente abre la posibilidad de encontrar un orden que respete, resguarde y promueva la dignidad de todas las

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