Juventudes en Chile: miradas de jóvenes que investigan [volumen 2]

324 – juventudes en Chile: miradas de jóvenes que investigan. volumen 2 sables de ellos. Muestran deseos de cambiar, ya que aprendieron y quieren dejar de ser lo que son y pasar a “ser alguien en la vida”, estudiando y luego trabajando —en general de manera independiente, como tener un negocio o un puesto en la feria. Sin embargo, el discurso que sostienen se contradice cuando se les pregunta por cómo se ven ellos en un tiempo futuro, y cómo piensan lograr esas metas, donde señalan no saber cómo hacerlo, o bien continuar cometiendo actos delic- tivos hasta llegar a un punto en donde puedan dejar de hacerlo. A los 19 años me veo con mi familia parada. A mis hermanos, a nosotros mis- mos. Vestiría a mi hermana chica, que es una princesa. Me imagino teniendo algo para trabajar. [¿Y cómo crees que lograrías eso?] A esa edad, yo cacho que ¿robando?… Robando no más, no sé qué otra… no me queda de otra. ( Joven detenido en el cip) Esto viene a dar luces de las limitantes que observan en el “querer cambiar”, y aunque lo señalan como un proceso de decisión personal e individual, cuando se les pone en perspectiva, dadas sus condiciones materiales de vida, señalan que resulta muy difícil. (…) pero no sacan nada porque la mayoría igual… yo igual he tenido compañe- ros que han dicho, no si yo al salir voy a cambiar, y al mes ya están de vuelta aquí y no cambian nada. ( Joven detenido en el cip) 3. Nuestro objeto: la experiencia La experiencia ha sido un concepto utilizado frecuentemente en la historia, na- rrativa y ciencias sociales para recuperar la voz de los sujetos en los procesos his- tóricos a través de sus propias prácticas y vivencias (Garazi, 2016). Sin embargo, existe poca conceptualización y definiciones en torno a ella, y muchas veces se da por obvia, lo que puede llevar a confusiones y simplificaciones. Desde la historiografía, Joan Scott (2001) critica la manera simplista y em- pirista con la que se ha trabajado el término, como un acceso directo y puro a la realidad. Para Scott (2001), aquello que se entiende como experiencia no es evidente, ni directo, ni neutro, sino que es siempre una interpretación de la rea- lidad, por lo tanto, es necesario dirigir la atención a los procesos históricos que, mediante el discurso, posicionan a los sujetos y producen sus experiencias de una

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