Juventudes en Chile: miradas de jóvenes que investigan [volumen 2]
164 – juventudes en Chile: miradas de jóvenes que investigan. volumen 2 1.1 molestar, pelear y golpear El discurso de los estudiantes sobre las características del trato entre varones coincidió casi unánimemente en señalar que las relaciones entre los jóvenes en el Liceo de Aplicación se constituyen, en la mayoría de los casos, desde matices violentos que abarcan la oralidad (insultos, palabras fuertes y gritos), el compor- tamiento (molestar al otro) y el uso del cuerpo (el empujarse y golpearse). Ob- servemos algunas reflexiones sobre la forma de tratarse en el Liceo de Aplicación en tanto liceo de hombres. (…) bruto en el sentido de, por ejemplo, en el liceo siempre nos mostramos como un hueón con fuerza, y bueno, somos brutos en el modo de hablar y en el modo de actuar, eso he podido ver. (David) Pero la brutalidad, sí, caleta (énfasis y mucha seguridad) ¿Y cómo se expresa eso? Con golpes, con bromas molestas, que tienen que ver con el contacto físico, con el empujar, mover, sacar las sillas, esconder los cuadernos, esconder la mochila… Eso po’, el golpe. ( Juan) (…) acá afuera (en el patio) peleábamos, peleábamos porque nos gustaba pelear, y el que más pelea es más choro (…) va ligado a esta hueá de autosatisfacción, de agarrarte a charchazos 3 y sentirte súper hombre también. (…) Como un entre- namiento… Sipo , como los cachorros pelean entre ellos po, los cachorros de los leones, pelean entre ellos pa’ aprender po’. (Omar) El trato brusco, la fuerza y la violencia en sus distintas manifestaciones se tornan un paradigma de relación entre los grupos de pares del Liceo de Aplica- ción. El hablarse duramente, el gritarse, la broma constante y el golpearse atravie- san las relaciones de homosocialización. El uso rígido y fuerte del cuerpo es muy ilustrativo y significativo para comprender las dinámicas entre pares. Al respecto, Duarte (2006) señala que el golpearse, palmotearse o pegarse patadas, acciones características de las relaciones entre los varones jóvenes, permiten mantener una distancia emocional y al mismo tiempo demostrar la fuerza y actividad que se es- pera de un hombre. En esta línea, Fuller (2001) menciona que el orden de género se encarna en los cuerpos masculinos a través de la fuerza porque la autoridad y el dominio emanarían de los cuerpos fuertes. Así, este trato brusco y fuerte se enmarca en una de las características centrales de la masculinidad hegemónica, 3 En el lenguaje popular chileno, “charchazo” significa golpe.
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