Traumatología de la rodilla

Universidad de Chile Pruebas especiales patelofemorales La patología patelofemoral continúa siendo un terreno oscuro. Para llegar a buen puerto es mandatorio una correcta evaluación clínica ya que guiará los estudios necesarios y el tratamiento. Los trastornos patelofemorales deben ser clasifcados en dos grandes grupos: dolor anterior o inestabilidad patelar. En el caso del dolor anterior de rodilla, disfunción patelofemoral o síndrome de dolor patelofemoral, no existen pruebas especiales que sean de utilidad. Estudios de validez no han demostrado precisión en las pruebas, además que no existe un estándar con el que comparar, ya que no hay tampoco exámenes de imágenes o alteraciones artroscópicas que confrmen la enfermedad. Las pruebas como el test de Zholen buscan evidenciar daño condral patelar o condromalacia, la que no siempre tiene correlación clínica con dolor. En el caso de la inestabilidad patelar existen signos que pueden ser de mayor utilidad. Prueba de Zholen La prueba de Zholen descrita en 1942, también es conocida como prueba de Clarke, “grind test ” o una variedad de distintos nombres. La prueba se realiza con el paciente supino y consiste en realizar presión a la patela desde su polo superior con el primer espacio interdigital del examinador. La prueba puede dividirse en dos partes. La primera consiste en objetivar la aparición de dolor a la palpación con el cuádriceps relajado. En la segunda parte se le solicita al paciente que contraiga el cuádriceps y se evalúa si se produce dolor. La prueba tiene poco valor diagnóstico, con sensibilidad de 39% y especifcidad de 67% para daño condral patelar 17 , además de ser una prueba claramente dolorosa. No se recomienda su uso de rutina y se insta a no realizar la segunda parte del examen que es la más dolorosa, se recomienda por el contrario realizar gentilmente la movilización pasiva de la patela tanto para evaluar dolor como la magnitud del desplazamiento medio-lateral. Prueba de deslizamiento patelar Esta prueba no posee una nominación especial, pudiendo ser descrita también como prueba de movilización pasiva o de deslizamiento. Corresponde al movimiento pasivo que hace el examinador de la patela de medial a lateral, con la rodilla en una fexión de rodilla de 20º a 30º. Un retináculo tenso impide que la patela pueda ser desplazada al menos un cuadrante de su ancho, lo que hace la prueba positiva y puede traducir hiperpresión patelar con dolor anterior y pinzamiento del Hoffa. Tilt patelar La prueba se realiza con el paciente supino y la rodilla en extensión completa, el examinador intenta evertir la patela levantando su faceta lateral y medial. La prueba es subjetiva y se defne como positiva si existe la impresión de un retináculo tenso que impide la rotación en el plano transverso. Su positividad traduce lo mismo que la prueba de deslizamiento patelar. 33

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