Estudios en homenaje a Alfredo Matus Olivier. Volumen I

– 126 – Estudios en homenaje a Alfredo Matus Olivier El término que designa al valor genérico y a una de las especies es normalmente el masculino. De ahí que se distinga entre un masculino genérico (NIÑO, MAESTRO, GATO, OSO…) y un masculino específico (niño, maestro, gato, oso…) (RAE 2020: 47). En la posición contraria, no faltan quienes consideran la posibilidad de una intervención del sistema lingüístico que de alguna manera facilite la visibilidad de lo que, motivada por una tradición casi ancestral, la lengua ha invisibilizado (Márquez 2013, 2016; Cabeza Pereiro y Rodríguez Barcia 2013, 2018). En consecuencia, desde hace varios años, han venido surgiendo propuestas con las que se busca paliar la invisibilidad implícita en esta norma gramatical (Márquez 2013; Bengoechea 2015; Díaz Hormigo 2018). Las consideraciones anteriores constituyen el soporte fundamental del supuesto que deseamos demostrar en este artículo: independientemente de la discusión teórica, el MIO y algunas de las distintas opciones para reemplazarlo son utilizadas como alternativas paralelas en algunos textos contemporáneos, a veces incluso motivadas por la inseguridad (Márquez 2013); es decir, sus usos comparten espacios discursivos y tal situación no se debe realmente a errores o equivocaciones, sino a la fuerza ejercida por dos corrientes: una interna, sicolingüística, motivada por la norma gramatical explicitada en la NGLE (el MIO); otra externa, sociopragmática, relativa a las propuestas emergentes (opciones sustitutivas). Como veremos en la documentación analizada, ambas conviven en este tiempo dentro del discurso escrito. 2.2. Marco explicativo de las premisas que sustentan este trabajo Asumimos como sustento fundamental para este trabajo lo planteado por Márquez (2013) y Barrera Linares (2019), con base en los siguientes postulados: a) La lucha de ambos frentes (académico e intervencionista) se ha constituido no pocas veces en una contienda referente a las relaciones de poder. Eso imposibilita a veces la discusión de fondo implícita en el uso/abuso del MIO. b) El sistema de la lengua no es una abstracción social, atemporal, esencial, inmutable, psíquica (Márquez 2013) ni inamovible o inexpugnable (Barrera Linares 2019), ajeno a la realidad comunicacional. Su evolución, sus reajustes, los cambios y las transformaciones dependen exclusivamente de la comunidad de hablantes: “ninguna institución política (ni académica tampoco) puede obligar a la lengua a seguir una dirección determinada” (Márquez 2013: 72). Hay que agregar, además, que ni la RAE ni laASALE han negado que ello sea así (v. RAE, 2020). c) El hecho de que el masculino genérico español no esté morfológicamente marcado no implica que no lo esté semánticamente en la conciencia

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