El patrimonio arquitectónico industrial en torno al ex ferrocarril de circunvalación de Santiago: testimonio del desarrollo industrial manufacturero en el siglo XX
rrollo de la inmigración de obreros e iniciar periódicamente las exposiciones fabriles. Luego concluía Por estrecha que sea la acción gubernativa en empresas económicas o industrias que nacen, viven y prosperan principalmente por las condiciones naturales de su existencia y por la preponderancia que sus productos llegan a alcanzar en el mercado, puedo aseguraros que el Gobierno por su parte, mirará con solícito interés todo cuanto contribuya a los fines que se acaban de indicar 18 . Independientemente del número y tipología de industrias existentes en la época y de la falta de identificación de muchos de los hombres de empresa participantes en la orga– nización y rápido desarrollo de la SOFOFA hay un hecho que merece señalarse: al Estado le cupo un rol importante en el desarrollo de la actividad industrial privada y otorgarles una fisonomía particular a los participantes del sector y su definición como industriales. La SOFOFA cumplió con parte importante de esta tarea y se convirtió en un grupo de presión sobre el gobierno con lo que se inicia un camino hacia la industrialización teñi– do por una discusión entre proteccionismo y liberalismo. La SOFOFA era proteccionista por naturaleza. La oferta propiciada por el Estado en el sentido de impulsar la actividad industrial, se transformó en una demanda permanente por alcanzar condiciones legales e institucionales que lo permitieran. Como siempre las demandas fueron mucho más allá que lo que el Estado estaba dispuesto a ofrecer. Desde 1883 en adelante se desarrolla una historia en defensa del proteccionismo, tema que aún no ha sido abordado exhaustiva– mente por la historiografía. En 1897 se establece que por ser deber del gobierno, proteger (sic) y fomentar la industria nacional por todos los medios de que se pueda disponer, por decreto del 31 de agosto que ordena que todas las adquisiciones de servicios públicos y ferrocarriles debían hacerse por propuestas públicas con valorización preferencial de artículos nacionales. La SOFOFA, destaca este hecho reconociendo que el Estado presenta una disposición más positiva a favor del desarrollo de la producción nacionaP 9 , sin embargo, en 1915 la misma SOFOFA manifestaba: A pesar del manifiesto fracaso de las doctrinas libre cambistas del dejar hacer y de las graves dificultades en que hoy nos encontramos, debido a que nuestros estadistas mi– raron con profundo desdén los intereses de la producción nacional, nuestros gobernantes viven todavía en medio de vacilaciones, sin atreverse a encarar de frente los problemas económicos de la situación presente 20 . (Figura 9). En enero de 1927 la Primera Guerra Mundial que tanto daño había causado produjo un resurgimiento industrial en América Latina, estimulando la creación de industrias, sin embargo en abril de ese mismo año se evidenciaba cómo la industria y el comercio sufrían de falta de poder comprador. Con ello entonces se abogaba por una política proteccionista para al menos proteger el mercado interno, situación que permitiría, se creía, lograr un resurgimiento económico 21 . La tarea no era fácil a pesar de la creación del Instituto de Crédito Industrial y de la instauración del arancel aduanero de 1928 que autorizaba al gobierno a elevar hasta en 35% los derechos de internación de artículos 18 19 20 21 En Boletín SOFOFA año l Nº l, 1883, pp. 6 -7. Boletín SOFOFA año XIV, pp. 229-230. Boletín SOFOFA año XXXII, p. 20. Boletín SOFOFA Nº 1, pp. 41-44 y 193-194. 46
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