Hacia una socioecología del bosque nativo en Chile
56 – hacia una socioecología del bosque nativo en Chile cuya predictibilidad e incidencia humana es muy precaria y ciertamente insufi- ciente para efectos de establecer mecanismos de compensación eficaces. En este tipo de eventos, aparece como relevante la figura del Estado, acrecentándose los mecanismos de dependencia respecto de subsidios y compensaciones externas; y donde la figura del plan de manejo emerge con mayor grado de predictibilidad. Gestión y liderazgo forestal La capacidad de innovación de los propietarios y usuarios del bosque nativo, en general, es baja, identificándose niveles diferenciados según los distintos rubros productivos en que participan. El rubro ganadero mantiene una lógica de ma- nejo tradicional del recurso, que, aunque siendo poco innovadora, muestra evi- dentes capacidades para gestionar y dirigir las dinámicas asociadas al cerro, dada su cercanía, conocimiento y presencia más continua. Los apicultores muestran una capacidad de gestión mayor, asociada también a una mayor complejidad en el trabajo de la crianza de abejas y producción de miel, particularmente aque- llos que han escalado su producción y requieren mayor logística. Para quienes apuestan al turismo, no es suficiente un bello discurso y un paisaje agradable, sino que requiere de inversiones que hagan al bosque atractivo, lo que implica una permanente búsqueda de aportes estatales o privados. Más allá de ello, estas actividades marcan incidencia en la medida que se articulan con redes de apoyo e instituciones movilizadoras de recursos. En este sentido, el liderazgo forestal es relevado mayormente por las ins- tituciones, más que por los actores locales, en la medida que no existen orga- nizaciones formales ni mayores instancias de articulación, que puedan asumir representación o liderazgo formal interno a nivel del territorio analizado. Así, aparece CONAF por ejemplo, como una de las organizaciones funcionales más destacadas, siendo la institución aliada del bosque por excelencia; sin embargo, su percepción por los usuarios es diversa. Algunos se acercan con rumores y des- confianzas, otros la perciben indolente, mientras también los hay que valoran y agradecen sus aportes y trabajo de conservación ambiental. Otras entidades que, si bien no están dentro de ámbito forestal propiamente tal, si lo alcanzan desde lo agrosilvoagropecuario, como INDAP, PRODESAL y SAG, con expectativas tangibles sobre préstamos, subsidios, insumos o asistencia técnica. Así, la mayor parte de los gestores locales, mantiene una relación en la que se benefician de las instituciones, las cuales a la vez condicionan algunas ayudas por medio de mecanismos de cooperación, transformando al empresario turístico o al edu- cador ambiental en una suerte de agente para la conservación de los bosques;
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