Hacia una socioecología del bosque nativo en Chile
132 – hacia una socioecología del bosque nativo en Chile sus nombres en mapuzungun. El roble no es un árbol de una directa presencia ceremonial, pero sí de un contacto profundamente cotidiano. Además de di- güeñes, este árbol provee de leña, madera e instrumentos de uso cotidiano. Además de la presencia de los árboles en el cotidiano, los autores rescatan los puentes entre mundos que proveen los árboles (Skewes & Guerra 2016). A través de ellos, en su presencia cotidiana y ceremonial, conectan a las personas con volcanes y lagos en una geografía sagrada de los interiores del territorio de Panguipulli. En relación con esta geografía, lo describen de la siguiente mane- ra: El eje existencial de las poblaciones se traza entre las profundidades de los lagos y las alturas de los cerros y volcanes, todos tutelados por seres poderosos: los ngenco, los ngen winkull, y los pillan. Tanto la actividad económica, el em- plazamiento de las casas y de las líneas familiares y sus quehaceres domésticos, como los descansos contiguos a los árboles, el koyan junto al cementerio, se reco- nocen en una pendiente que privilegia la mirada hacia el este, la que se consagra por medio de las prácticas rituales individuales, familiares y comunitarias. El eje existencial, desde este punto de vista, se practica tanto en lo cotidiano como en lo ceremonial (Skewes & Guerra 2016: 70). La mawiza es parte de este entretejido de relaciones entre lugares, territo- rios, fauna y flora. En este entretejido se encuentra incorporada la identidad ma- puche, como un elemento troncal en la memoria de los comunes de la mawiza . Se identifica en los encuentros comunitarios la posibilidad de transmitir la me- moria entre generaciones. En We Tripantu y Nguillatun , por ejemplo, se reúnen familias de diversos territorios, invitadas entre sí, en que el acto ritual trasciende al compartir experiencias y vivencias mapuche entre diversos territorios. Son cir- cunstancias que dan lugar a interacciones que van más allá del acontecer cotidia- no (Sahlins 2008). En una descripción densa de un Nguillatun en Lago Neltu- me, Pablo Rojas et al. (2020) lo proponen como una experiencia cosmopolítica, en cuanto a una actividad en que se conversan diversas problemáticas del territo- rio y la transgresión que significó la llegada de la empresa Central Hidroeléctrica Neltume. Es en estos detalles etnográficos en que la mawiza se encuentra entretejida en los procesos identitarios mapuche. Se constituye como una comunidad mo- ral, en cuanto a que “Las voces del bosque reclaman un camino diferente al conocido, uno donde los seres humanos se afilian a trayectorias de las que son tributarios. Un bosque constitutivo de una comunidad moral que no es exclusiva ni excluyente; que esta
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