Hacia una socioecología del bosque nativo en Chile
130 – hacia una socioecología del bosque nativo en Chile propuestas de autonomía territorial, en cuanto a lo señalado por un interlocutor como potenciar el trabajo comunitario, uso colectivo del tiempo y potenciar for- mas locales de economía como el trafkintu . El tamaño del recurso también tiene gradientes generacionales. Se pasa de la escala comunitaria del lof a la propiedad privada, la cual merma la extensión de posesión sobre la mawiza . La memoria de abuelas y abuelos en relación al tama- ño del recurso se relaciona con el aprovisionamiento familiar y comunitario; se calculaba por medio de una “panorámica visual”, en cuanto al aprovisionamiento de los cuerpos de agua y del bosque. La mawiza provee -desde esta memoria-, de madera, leña y medicina, siendo este último un resultado sistémico relevante a profundizar más adelante. Para madres y padres el tamaño de la mawiza se va reduciendo por la aparición de zonas agrícolas, ganaderas y la posibilidad de habitar zonas urbanas, dejando el campo para las actividades agro-ganaderas. Se extraen árboles para potreros de pastoreo y sitios de cultivo de alimentos que son vendidos en zonas urbanas. El bosque dejó de ser su fuente principal de pro- visión de alimento y progresivamente se volvió una fuente complementaria. La harina tostada de avellanas, el maqui, los piñones y la murta comenzaron a verse desplazados por productos cultivados o procesados. Algunas personas refieren más puntualmente una disminución en la disponibilidad de ciertas especies de árboles como el coihue, la tepa y el raulí. Consecuentemente mencionan una disminución en el tránsito de algunas especies fáunicas como el venado, cerdo salvaje, zorros, liebres y aves. Hijas e hijos ven reducido el tamaño al espacio doméstico y habitado. El pasar de bosques contenedores de vidas a bosques sombríos, oscuros, fríos, tristes fue tan dramático para ellos como el hecho de sufrir la desatención y atropello del desplazamiento bajo el desamparo del Estado. En este momento, gran parte de esta visión idealista histórica referida al saber ancestral del cuidado del bosque se torna distante en la memoria y en la prioridad de las personas mapuche par- ticipantes en el estudio (Reyes 2017). Esta generación, con la ayuda de las otras, comienzan a reproducir y a regenerar la vida de la mawiza, lo que será profundi- zado más adelante como otro resultado sistémico. La institucionalidad relacionada al bosque se reconoce en los funcionarios de la CONAF, quienes declaran un interés por emprender acciones para detener la deforestación por la vía de implementar planes de manejo. El propósito es que las comunidades lo adopten para sus propiedades. Algunos consideran que se requiere tener un plan de manejo para hacer un mejor uso de los arboles, lo cual es positivo ya que de no ser así ya se hubiera acabado con todos los recursos. Un interlocutor local señala que:
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