Hacia una socioecología del bosque nativo en Chile

Estudio descriptivo de variables socioecológicas de usuarios del bosque – 117 lógico tiende más hacia la autogestión del recurso que entre los pequeños propie- tarios más tradicionales orientados a la tala del bosque; no obstante, también se identifican problemas en el acceso a los recursos y, sobre todo, sospechas respecto de a quién le son más útiles las normativas actuales. Lo anterior se ve agravado por la impresión de que la fiscalización no es equi- tativa, se estima que se fiscaliza excesivamente a los que cuentan con manejo de bosque nativo, mientras que se ignoran las malas prácticas de otros. Respecto del DL 701, se estima también que se facilita la expansión de las plantaciones de los grandes propietarios, mientras que los pequeños encuentran obstáculos tanto para manejar el bosque nativo y vivir de él, como para hacer plantaciones de especies exóticas. Actualmente, la capacidad de conservación del bosque nativo, incluso de no hacer un uso económico del mismo, está instalada en la propiedad privada, en grandes paños y generalmente no pasa por la capacidad de generar acuerdos loca- les, sino por iniciativas individuales o de los grandes consorcios cuya rentabilidad se obtiene de otras fuentes. Además, son los medianos y los grandes propietarios los que pueden establecer relaciones horizontales con las instancias públicas y beneficiarse de la Ley de Bosque Nativo, aun cuando también la rechazan por no adaptarse a los requerimientos de sus bosques y predios. Así, en términos de Ostrom (2011), la autogestión en el sistema socioecológico aquí considerado, sólo sería posible en la medida que se supere la etapa del usufructo individual, la coerción del sistema público y la autonomía del privado, hacia el establecimiento de acuerdos de beneficio mutuo, regulaciones, monitoreo y acciones sistémicas que integren a los diversos actores relacionados con el bosque nativo, indepen- dientemente de su tamaño, sino más bien en razón de su integración al sistema en su conjunto. Las preguntas que guiaron este estudio intentaron constatar si existía entre los propietarios la noción de los bosques como bien de uso común, o si su exis- tencia contribuye a otros bienes y servicios de uso común, como el paisaje y el agua. A partir de los datos descriptivos recogidos podemos concluir que mayo- ritariamente en los pequeños, medianos y grandes propietarios, esto no existe, dado principalmente por el tipo de propiedad y uso del suelo que se consolidó desde el Estado chileno. Sólo en el caso de los usuarios no propietarios se pudo constatar la valora- ción de los bienes boscosos, respecto de su uso y conservación y las experiencias de gobernanza incipientes que han establecido, a través de ordenanzas municipa- les en el caso de los apicultores como medidas institucionalizadas de gobernanza y las reglas que establecen entre grupos formales e informales como las agrupa-

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=