Reforma Agraria chilena: causas, fases y balance

Reforma Agraria Chilena: causas, fases y balance 21 nombres, lo que los hacía aparecer como alfabetos. Cálculos de algunos investigado- res dan cifras de analfabetismo real entre 40 y 60%. La escolaridad era muy baja. En 1960 el promedio nacional de escolaridad era de 5,4 años, mientras que para el sector rural no pasaba de 3 años. Hay que hacer notar que en los decenio del 40 y 50, las ciudades también pre- sentaban condiciones sociales negativas para los sectores pobres indigentes, pero aun así, el campo presentaba un alto rezago con relación a la ciudad. Un tema que ha sido frecuentemente tocado con la literatura se refiere a las con- diciones laborales. Aceptando la heterogénea realidad de los latifundios, pero sin olvidarse que los indicadores promedios eran muy negativos, el trabajo se caracteri- zaba por relaciones de servilismo y por la marcada explotación a que estaban some- tidos los campesinos. La mayoría de los dueños de los fundos tradicionales eran refractarios a los cam- bios. Presionados por el fantasma de la Reforma Agraria hicieron algunas modifica- ciones que en lo medular no afectaran sus estructuras. Estos cambios, por lo general, se orientaron hacia las formas de pago de la mano de obra. En el decenio de los 50 existían muchos predios en que la jornada laboral era “de sol a sol” y los pagos eran mayoritariamente en regalías en función del consumo de ración de tierra y por derecho a talaje. A fines de los 50, aún quedaban en algunos fundos denigrantes cepos utilizados para castigo. Según estudios de la época (Ramírez 22 ), al año 1953 en promedio, solo el 25% de los salarios se pagaba en efectivo, el 50% en regalías productivas y el 25% en regalías de consumo. Diez años después, en 1963, el pago en efectivo había subido al 35%, en desmedro de las regalías de consumo que bajaron al 20% y las productivas que dis- minuyeron solo un 5%, bajando al 45%. En general, el inquilino prefería mayoritaria- mente las regalías productivas, pues históricamente les habían servido para subsistir. Las regalías variaban según la vocación productiva de los suelos y de sus niveles de utilización. No obstante, existían ciertas pautas comunes que las caracterizaban. Entre las productivas, en primer lugar lo más importante era la ración de tierra. Fluc- tuaba desde 1/4 a 2 cuadras (una cuadra equivale a 0,64 ha). En algunos fundos los voluntarios recibían en promedio 1/8 de cuadra, aunque antes de la Reforma Agraria estas regalías eran más pequeñas, y eran muy pocos los voluntarios que poseían ra- ciones de tierra. La segunda prioridad eran los talajes, muy variables según los fun- dos. Estaban ubicados en los cerros y obviamente correspondían a suelos de secano. Las regalías de consumo correspondían a alimentos. Por ejemplo, pan (galletas), unos 250 gr. por trabajador, las que podían recibir una o dos veces al día. En algunos fun- dos esta regalía se reemplazaba por 1/4 de kilo de harina cruda. La alimentación se entregaba a medio día, generalmente en el lugar de trabajo. Lo más corriente era una ración de porotos. Habían puestos de trabajo intermedios (ordeñadores, tractoristas, 22 Ramírez, Pablo (1971) “Cambios en las formas d pago de la mano de obra campesina” ICIRA, Santiago de Chile.

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