Desafíos críticos para Latinoamérica y el Caribe

67 conocimiento internacional, principalmente por asumir un papel protagonista en la salida de Brasil del mapa del hambre de las Naciones Unidas, en 2014. El PAA, un instrumento gubernamental para la compra y venta de productos de la agricultura familiar, fue introducido en 2003 como parte de la estrategia del gobierno para superar el hambre y la inseguri- dad alimentaria. Su construcción involucró la actuación de organizaciones de la sociedad civil reunidas en el Consea, lo que llevó al PAA a crear arreglos intersectoriales capaces de superar la fragmentación institucional del Estado y permitir un avance en la perspectiva agroecológica en políticas públicas (Pe- tersen y Monteiro, 2020). La dinámica establecida de adquisición de alimentos producidos por la agri- cultura familiar y su focalización a la población socialmente vulnerable, promovió efectos sinérgicos entre la promoción económica - a través de la garantía de compra y precios mínimos para la agricultura familiar; protección social - con donaciones de alimentos; conservación del medio ambiente: resca- tando la biodiversidad y fomentando la diversificación productiva y orgánica; y revalorización cultural - reafirmando identidades regionales y hábitos alimentarios, especialmente para las mujeres, que pro- ducen alrededor del 45% de los alimentos consumidos en América Latina (Petersen y Monteiro, 2020). A diferencia de las políticas de producción y suministro de alimentos anteriores, el PAA está centrado en la denominada “agricultura de subsistencia”, compuesta por el sector más empobrecido de la agri- cultura familiar. Este sector, previamente asumido por el Estado exclusivamente como público benefi- ciario de las políticas asistenciales, se reveló como un actor importante para el desarrollo económico regional y en la reducción del hambre (Petersen y Monteiro, 2020). El PAA es importante de la misma manera para promover la autonomía de las mujeres campesinas - quienes representan la mayor parte de los contratos del programa (Hora, 2018). La experiencia acumulada por el PAA, y sus efectos en la agricultura familiar y la seguridad alimentaria, inspiró los nuevos trazos del PNAE que materializa el derecho a la alimentación escolar para los alum- nos de las escuelas públicas. En 2009, con la promulgación de la Ley 11.947, impulsada por la estrategia del gobierno de Lula para combatir la pobreza y el hambre, las comidas escolares se extendieron a toda la red pública de educación básica, juventud y adultos. Además, se estableció que al menos el 30% de los fondos transferidos por el Fondo Nacional de Desarrollo Educativo (FNDE) a los estados y munici- pios, debe ser invertido en la compra directa de productos de la agricultura familiar. La nueva estructura del PNAE, mejoró la calidad de la comida de los estudiantes e incidió en el escena- rio económico local, ya que permite la compra local y prioriza el acceso al mercado de los agricultores familiares (Reinach, Corá y Bonduki, 2012 ). El diseño y alcance del programa se ha convertido en una referencia de política pública para el desarrollo para las Naciones Unidas (ONU) y otros países (Cunha, Freitas y Salgado, 2017). Cabe señalar que incluso partiendo de contextos diferentes, las trayectorias de ambas políticas de- muestran que existen avances significativos en la integración entre ellas (Ávila, Caldas y Assad, 2013). Según Cunha et al. (2017), el PAA fue el primer programa del gobierno federal a enfocarse en la in- serción de la agricultura familiar - a la que destina 100% de sus recursos - en otros mercados, tanto institucionales como formales. Hasta entonces, los productos eran vendidos en mercados informales y ferias libres. El PNAE, a su vez, aseguró la inserción de la agricultura familiar a nivel nacional en el mer- cado institucional, con una porción del presupuesto asignada por ley a estos agricultores, haciendo una conexión de seguridad alimentaria para los estudiantes, al tiempo en que genera trabajo e ingresos en las zonas rurales. Según Karine Santos (2020), el PAA es una política estructurante para el PNAE, ya que al vender al PAA, el agricultor(a) es capaz de estructurarse para ofrecer alimentos a las escuelas, y así obtiene condiciones para asistir también al PNAE. Sin embargo, Cunha et al. (2017), destacan diferencias significativas entre los dos programas. El PNAE

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