Desafíos críticos para Latinoamérica y el Caribe

27 La lista del CAD es actualizada cada tres años e incluye a todos aquellos países y territorios con un INB per cápita bajo o medio (medio bajo y medio alto), con excepción de los miembros del G8, los miem- bros de la Unión Europea (UE) y los países con una fecha fijada para la entrada en la UE. En cada revi- sión, los países que hayan mantenido un INB per cápita alto en los tres años anteriores son retirados de la lista. Si bien esto no significa que no puedan seguir siendo receptores de transferencias de terceros destinadas a promover el desarrollo y bienestar de sus poblaciones, las mismas ya no pueden seguir siendo consideradas AOD según los criterios previamente mencionados. Por lo tanto, es esperable que los países donantes tengan menos incentivos para darles continuidad en un contexto de recursos limi- tados, en tanto dichas transferencias no aportan a la meta del 0,7% comprometida hace cincuenta años y a la que, como fue anteriormente planteado, pocos países han arribado. Ya definida la AOD y sus principales características, resulta oportuno presentar de forma sintética el panorama actual y su evolución en relación a los flujos de ayuda, los principales actores involucrados y los hitos fundamentales que marcan la evolución del fenómeno durante el transcurso del tiempo. LOS FACTORES QUE EXPLICAN LA ASIGNACIÓN DE AOD Antes de abordar la cuestión de los factores que explican específicamente la asignación de AOD, es re- levante intentar dar respuesta, al menos de forma superficial, a la pregunta más general de por qué los Estados cooperan unos con otros. Si bien la respuesta depende de la corriente teórica que se considere, en términos generales Ayllón (2007) plantea que la cooperación tiene lugar en el ámbito internacional por motivos tanto objetivos como subjetivos. Dentro de los primeros se encuentran “la incapacidad individual de los Estados para hacer frente a los problemas globales o la satisfacción de intereses” (p. 41), mientras que los segundos incluyen “la percepción derivada del sentimiento de deber moral, de la existencia de valores compartidos por toda la humanidad, por la búsqueda de la Justicia” (p. 41), entre otros. En este marco, las líneas teóricas que explican el fenómeno de la CID (realistas, estructuralistas, cons- tructivistas, entre otras) se diferencian entre sí, entre otras características, por los motivos que consi- deran como determinantes de dicha cooperación. En ese sentido, mientras que unos plantean que la ayuda internacional se brinda en función de los intereses de los donantes para el mantenimiento o aumento de su poder relativo (“motivaciones egoístas” según Pauselli, 2013), otros ponen el foco en la existencia de principios morales como la solidaridad y el ideal humanitario para explicarla (“motivacio- nes altruistas”). Dentro del primer grupo destaca el conjunto de autores adscritos al enfoque realista, para quienes la cooperación internacional constituye un instrumento de política exterior que utilizan los Estados donantes para la promoción de su interés nacional, mantener o acrecentar su poder, lograr influencia política u otro tipo de ventajas (Ayllón, 2007). Morgenthau -principal exponente de esta co- rriente- afirmaba en 1962 que, si Estados Unidos no brindara ayuda externa, no podría asegurar parte de sus intereses en el exterior en aquellos casos donde los medios militares y los métodos tradicionales de diplomacia no resultan apropiados. Otras explicaciones que ponen el foco en las “motivaciones egoístas” para explicar la ayuda externa son los enfoques estructuralistas. Autores como Mende (1974) y Zelystra (1975), inspirándose en la teoría marxista, “han contemplado la ayuda como un anzuelo lanzado por el Primer Mundo a los Países en De- sarrollo [... a través del cual los países ricos tratan de controlar a los pobres obteniendo a cambio venta- jas políticas, económicas y militares” (Ayllón, 2007, p. 42). Más recientemente, Lemus Delgado planteó que “la AOD ha tenido como objetivo esparcir una visión de progreso cobijada por los principios del liberalismo político y económico, que constituyen los baluartes que mejor reflejan una visión del orden internacional que responde a los intereses de la potencia hegemónica” (2018, p. 47). Variantes de esta escuela son la teoría de la interdependencia o de los regímenes internacionales, que postulan que la ayuda surge como consecuencia de la existencia de una interdependencia creciente en el sistema in-

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