Desafíos críticos para Latinoamérica y el Caribe

256 más preocupación e indignación ha causado al interior del movimiento feminista en México, pues en los últimos años el crecimiento de las cifras ha sido bastante desalentador. Estas habrían empezado a dispararse desde 2008, y en los últimos años las cifras han sido aterradoras, si para 2017 se habrían registrado más de 1500 casos, para 2018 la cifra se habría duplicado, mientras que 2019 cerro en 3825 casos (María Salguero. Los feminicidios en México 2020). Como si fuera poco muchos de estos casos quedan en la impunidad y carecen de importancia ante los ojos de las administraciones de turno “El presidente le está dando la espalda a las víctimas. El Estado no entiende las causas de la violencia que llevan a los feminicidios”, dice la geofísica a Verne, por lo que las mujeres de México, (tanto sis-género como trans-genero) no se sienten seguras ni en su país y en muchos de los casos ni siquiera en sus hogares, sienten que el Estado ha sido precario a la hora establecer medidas de seguridad y a la hora de reajustar la penalidad para quienes cometen este delito. DESDE LA INTERSECCIONALIDAD Y EL FEMINISMO DECOLONIAL Una vez hecho ese breve recorrido historiográfico por el feminismo mejicano, es de resaltar la comple- jidad para interpretarlo dados unos sucesos históricos específicos que establecieron múltiples identida- des, cada una enfrentada a problemáticas comunes y distintas a la vez. Ha sido posible evidenciar que la decadencia del “feminismo histórico” se debe principalmente a la poca representatividad que otorgaba este, a las mujeres alrededor del territorio, pues desde una po- sición hegemónica emitía un discurso, el cual desde su forma reivindicaba a la mujer mejicana de esas prácticas patriarcales, sin embargo de fondo era excluyente, ya que asumía de manera generalizada que todas las mujeres mejicanas gozaban de ciertos privilegios (mujer blanca, heterosexual y de posición económica cómoda). Por lo que dicha vertiente del feminismo no es más que un modelo inmerso en la matriz de la colonialidad del género 28 , es por ello que mujeres pertenecientes a las periferias empren- dieron una lucha por su reivindicación, sin perder de vista sus propios contextos. Mostrando un claro interés por la descolonización del movimiento y evidenciando la colonización como un periodo histó- rico no superado (Suarez Liliana) 29 . Ante aquel panorama, la teoría interseccional puede considerarse una herramienta de análisis des- colonizadora dadas su inclusión y articulación de variables, es una buena opción a la hora de analizar este tipo de movimientos ya que ha proporcionado interesantes contribuciones para desestabilizar al sujeto moderno 30 y repensar el cómo interpretamos la realidad social y los procesos de generación de conocimiento (Cubillos, J. 2015), factores relevantes teniendo en cuenta que el feminismo es tanto movimiento social, como corriente epistemológica, dentro del cual es de exaltar, suelen encontrarse divergencias en su interior ya que no es un campo unificado. Esta perspectiva, en el feminismo nos propicia una visión más amplia ya que no solo siembra una crí- tica en las relaciones de dominación entre hombres y mujeres, sino que, junto a este sistema de poder, articula otros sistemas que se han encargado de intensificar la relegación de la mujer. Por lo cual desde esta teoría nos es posible confrontar el hecho de que gran cantidad de nuestros problemas de justicia social como el racismo, clasismo o sexismo, muchas veces se solapan creando múltiples niveles de in- 28 estaría en la base del pensamiento moderno/colonial eurocentrado y la concepción misma de América Latina, heredera de éste.     29 “Es una semilla que aún da sus frutos, reproduciendo una característica administración del pensamiento y sustentando un sistema de extracción de la mayoría de población de planeta. En donde desde los espacios periféricos se pretende crear un espacio poscolonial marcado por los puentes lingüístico-culturales, desde donde generar espacios de protagonismo, respuesta y resisten- cia al dominio anglosajón. Un espacio desde donde enfrentar los renovados efluvios de “europeidad”, sus alzamientos de fronteras, y su juego neoliberal. (Suarez Liliana)   30 el ideario moderno posiciona un sujeto particular que se asume como representativo de la humanidad. Un sujeto supuestamen- te universal (masculino, occidental/blanco, heterosexual, adulto y burgués) es constituido como el referente de la vida social y política en Occidente, en relación al cual todo lo demás (“lo otro”) es subalternizado y excluido, en función de su diferencia. (Avtar Brah 1996/2011:247)

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