Desafíos críticos para Latinoamérica y el Caribe
241 hasta 2020, afectando así a todos los sectores de la economía del estado de São Paulo. Cuando la ley estadual fue promulgada, el Gobierno federal aún no había decidido si presentaría metas en la Confe- rencia de las Partes sobre Cambio Climático de Copenhague (COP- 15). Al contrario, su posición parecía ambigua: «Brasil declara que tendrá un papel en vistas del esfuerzo global, tomando en consideración que la responsabilidad de cada país es distinta y que la responsabilidad histórica debe ser tenida en cuenta» (Meira Filho, 2009). Pocas semanas antes de la COP, se produjo un cambio en el discurso fede- ral, con la presentación de metas en un nivel de 36,1% y 39% de reducción en la emisión de gases. El propio ministro de Medio Ambiente reconoció que «Brasil lleva a Copenhague algo más que números como objetivo hasta 2020. El compromiso es una evolución de paradigma en las negociaciones brasile- ñas junto a la COP-15, e influir en un cambio de posición en el proceso de toma de decisiones» (Minc; Kahn, 2009: 4-5). Un segundo ejemplo es la llamada Cumbre Amazónica de los Gobiernos Locales, que tuvo lugar en Manaus, del 7 al 10 de octubre de 2009, cuyo objetivo fue incluir la Amazonia en las discusiones internacionales sobre el cambio climático. La Cumbre reunió a alcaldes de muchos munici- pios amazónicos, permitió que gobernadores de los estados de Mato Grosso, Pará, Rondônia, Roraima, Acre, Amazonas, Tocantins, Amapá y Maranhão estableciesen metas más ambiciosas de reducción de la deforestación de la floresta amazónica, más allá de las metas presentadas por el Ministerio de Medio Ambiente. De la Cumbre resultó la Carta de Manaus, que subraya la necesidad de reducir las emisiones resultantes de la deforestación y de la degradación, incluyendo el análisis del aspecto socioambiental de esta reducción. En la práctica, esto significa que la captación de recursos y la promoción del mercado de carbono debe beneficiar a quienes efectivamente se ocupan de la floresta: los entes subnacionales. Así, preconiza más autonomía en la gestión local, esperando que el mercado de créditos de carbono no sea gestionado por el Gobierno federal. La divergencia entre la opinión de los alcaldes y el punto de vis- ta de la diplomacia brasileña fomentó la formación de una delegación de gobiernos locales, compuesta por representantes de la CNM y del ICLEI21 para América Latina, con la finalidad de llevar la Carta de Manaus hasta la COP-15. Fue, por tanto, una gran oportunidad, en donde los entes subnacionales con- solidaron su propia inserción internacional, más avanzada que la propia política exterior del Gobierno federal. Además de estos dos ejemplos, es importante recordar que las entidades federadas también tienen un papel relevante en otras conferencias internacionales, como las Conferencias sobre los Ob- jetivos de Desarrollo del Milenio, las Conferencias sobre el Desarrollo del PNUD y las Conferencias UN-Habitat, como el Foro Urbano Mundial. Su participación ha sido igualmente decisiva en la Confe- rencia Rio+20, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, que tuvo lugar en junio de 2012 en Brasil. Para terminar este apartado, se constata que, desde el punto de vista jurídico, la autonomía22 de los entes subnacionales tiene límites. Es decir, que no pueden contravenir los desig- nios de la Constitución o del Poder Ejecutivo y los ministerios. Sin embargo, esta colaboración entre el Gobierno federal y los entes subnacionales no es imprescindible para que los entes subnacionales de- sarrollen una actuación internacional, principalmente, cuando estos se han dotado de órganos especia- lizados y cuando el fenómeno de la internacionalización ya está bien institucionalizado en todo el ente subnacional, sea un estado federado o un municipio. Esta actuación internacional de los municipios no significa necesariamente una participación directa en la elaboración de la política exterior, sino que, indirectamente, la Unión toma en consideración, en sus posicionamientos, cuando sea pertinente, la actuación internacional existente o pretendida por los entes subnacionales. A discussão sobre o envolvimento de governos subnacionais nas relações internacionais ganhou pro- jeção a partir da década de 1980, como parte dos debates sobre a globalização e a governança global, frente à necessidade de compreender as transformações ocorridas no sistema internacional no final do último século. Uma mudança importante se refere à proliferação de novos atores na arena interna- cional, seja de atores não-estatais (empresas multinacionais, ONGs, movimentos sociais, entre outros), como de atores subnacionais estatais, tais como prefeituras, governos estaduais e provinciais. Essa am- pliação de novos sujeitos nas relações internacionais alimentou os debates voltados à compreensão de como esses atores se organizam para contestar, demandar ou produzir alternativas aos processos e às políticas globais centrados na soberania do Estado.
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