Desafíos críticos para Latinoamérica y el Caribe
240 ra horizontal creciente a la actuación de otros órganos del Poder Ejecutivo federal en la región y en el mundo. Sin embargo, el tema de la apertura vertical, es decir, de la participación de los entes subnacio- nales en la política exterior de Brasil, sigue siendo un tema marginal. La inmensa federación brasileña, autoproclamada tridimensional, cuenta con la Unión, 27 estados federados y 5.565 municipalidades. Todos los estados están dotados de una administración pública y de un parlamento propios, y además se enfrentan, en el ejercicio de sus competencias constitucionales, tanto a problemas de dimensión internacional (por ejemplo, el tráfico de personas y de estupefacientes o el turismo sexual) como a extraordinarias posibilidades de cooperación con otros estados y organizaciones (por ejemplo, el finan- ciamiento internacional de proyectos de desarrollo o la formación de redes de ciudades). Así, el escaso debate acerca de las consecuencias de la internacionalización creciente de los entes subnacionales brasileños sobre la elaboración de la política exterior del Estado parece, a primera vista, sorprendente. Cabe subrayar que Brasil lidera dos iniciativas de integración regional: el Mercado Común del Sur (Mer- cosur) desde 1991, y la Unión de las Naciones Sudamericanas (Unasur) desde 2002. Según la Confederación Nacional de Municipios (CNM), las ciudades brasileñas se están internacio- nalizando desde el año de 1993, con la creación de órganos específicos para actuar en el ámbito in- ternacional. En la actualidad, se puede considerar que hay 30 asesorías internacionales subnacionales bien institucionalizadas en Brasil y más de un centenar poco institucionalizadas (CNM, 2011: 25). Esto no significa que los demás entes no actúen en el ámbito internacional, sino que la institucionalización demanda profesionales cualificados y presupuesto, de los cuales no todos los entes pueden disponer en carácter permanente. () Sin embargo, estos entes no necesariamente intentan influir en la política exterior de Brasil, siendo así que el intento más grande de los gobiernos locales, pues, no es el de influir en la política externa de los países, sino constituir una red propia de compromisos y cambios de conocimientos con otros gobier- nos subnacionales. Cuanto más grande es el número de gobiernos locales comprometidos, más grande es la capacidad de gobernanza de estos actores en la agenda internacional (Cezário, 2011: 20). En respuesta, la iniciativa del Itamaraty de intensificar el diálogo con los entes subnacionales es una medida que tiene dos sentidos claros. El primero es el de proporcionar ayuda en temas de dominio del Ministerio. El segundo es el de mantener algún control sobre los actos de acción externa emprendidos por los entes subnacionales de forma autónoma, evitando la fragmentación de la actuación internacio- nal de Brasil. Un dato importantes es que el 80% de los préstamos del Banco Mundial a Brasil se destinan ahora a los estados y municipios. Las organizaciones internacionales, bancos y agencias bilaterales de fomento que más contratan con los entes subnacionales brasileños son el BID, el BIRD, la CAF, el Fonplata, el JBIC y el KFW13 (Ministério do Planejamento, 2008). De una manera general, el desarrollo de la internacionalización de los entes subnacionales es benéfico para la actuación del Estado brasileño en el escenario internacional: La dinámica de la cooperación en- tre municipios extranjeros propicia la cooperación entre estados. Así, un acuerdo de cooperación téc- nica entre ciudades extranjeras o un hermanamiento puede proporcionar un acuerdo de cooperación entre dos estados, de forma que permita que toda la suerte de transferencia de tecnología y asistencia técnica sea estimulada, además de fomentar los cambios comerciales más intensificados entre los dos países (Lafer, 1994: 41). Hay algunos ejemplos serios de cómo una legislación estadual impactó en la legislación federal y la cambió, sobre todo, respecto a temática ambiental. Un ejemplo lo encontramos en el estado de São Paulo, cuando su gobernador se anticipó al Gobierno federal y sancionó una política estadual de cam- bios climáticos, que preconizaba la reducción de 20% de la emisión de gases de efecto invernadero
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