Ecos de la Revolución Pingüina: avances, debates y silencios en la reforma educacional

D ANIEL C ONTRERAS 314 • Participación de los alumnos, como condición del proceso escolar, toda vez que la participación es un derecho humano que está expresamente enfatizado en la convención, que la participación es la más contundente respuesta al desafío de formar para el entendimiento y el respeto a los valores democráticos; y que la participación es condición de un proceso educativo interactivo. • Implica un nuevo rol de maestros, padres y de la comunidad. Maestros que vayan haciendo suyo el mensaje de la convención, que transiten de relatores a facilitadores de procesos educativos 7 , padres cercanos a la escuela, organizados en su apoyo al proceso educativo de sus hijos y una comunidad que es fuente y escenario del proceso educativo, que se asocia con la escuela en la perspectiva del interés superior del niño. Lo anterior constituye un conjunto amplio de demandas que pueden sintetizarse asumiendo que el derecho a la educación, como educación para todos basado en Derechos Humanos, debe, necesariamente ser comprendido como derecho de acceso, de calidad y respeto en el entorno de aprendizaje (UNICEF, 2008 y UNESCO, 2008) del siguiente modo: • El derecho al acceso a la educación: La educación en todas las fases de la niñez y después de ésta, disponibilidad y accesibilidad de la educación e igualdad de oportunidades. • El derecho a una educación de calidad: Un programa de estudio amplio, pertinente e integrado 8 , donde el aprendizaje y la evaluación estén ba- sados en los derechos humanos y un entorno que no resulte hostil a los niños, que sea seguro y saludable. • El derecho al respeto en el entorno de aprendizaje: El respeto de la identidad, el respeto de los derechos de participación y el respeto de la integridad. 7 Por eso, la provisión de mejores condiciones materiales y simbólicas para el ejercicio de la profesión docente, es parte de lo que debe asegurarse como parte del derecho a la educación. 8 El programa de estudios debe habilitar a todos los niños para adquirir los conocimientos académicos básicos y las competencias cognitivas básicas, junto con competencias esenciales para la vida activa que les permitan hacer frente a los problemas de la vida, adoptar decisiones ponderadas y llevar una vida sana, sostener relaciones sociales satisfactorias, reflexionar con sentido crítico y tener capacidad para resolver conflictos de manera no violenta. Debe fomentar el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales y promover el respeto de las culturas y los valores diferentes y del entorno natural. El Comité de los Derechos del Niño dispone que el programa de estudios, tanto en la primera infancia como en la escuela, “debe guardar una relación directa con el marco social, cultural, ambiental y económico del niño y con sus necesidades presentes y futuras y tomar plenamente en cuenta las aptitudes en evolución del niño” (UNESCO-UNICEF 2008).

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